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Llorando a Europa

Hoy me voy a la cama rodeado por las noticias sobre las peleas entre los países acerca del presupuesto europeo. Sobre si este quiere esto, o aquel quiere lo otro, que si se reparta de esta o aquella manera... y si no es como quieren, veto. Dicen que las empresas las crean los abuelos, las hacen florecer los padres, y las despilfarran los hijos... si eso es cierto, nosotros somos los bisnietos, viendo a los hijos pelearse a dentelladas por los fragmentos restantes del testamento a un sueño.

La Buena Nueva

La gente cree que los ángeles son buenos, bellos y nos quieren. Que hablan con la voz de un padre protector, como Constantino Romero, y se preocupan por nosotros. Que benevolentemente nos guían por el buen camino, nos guardan de los males y luchan contra la Oscuridad del Maligno. Yo también lo creía, pero no hay nada más lejos de la verdad.

Manteniendo el Plan en Funcionamiento

-Ya era hora- gruñó, molesta, Helena, entrecerrando los ojos mientras analizaba al recién llegado en la escasa luz del lugar de reuniones secreto.  -Lamento el retraso- dijo Aquiles, tomando su lugar habitual con un sonido metálico - ya sabéis que a mi me vigilan más que a vosotros y me tienen encerrado. Cada vez es más complicado llegar a nuestras reuniones.- -Basta de perder el tiempo, ¿cómo van los planes? ¿Ulises ha logrado infiltrarse en la unidad asignada?- como siempre, Menelao hablaba con voz pausada desde su trono, superior a los demás.

El Conocimiento

Una puerta se abre, iluminando brevemente un cuarto casi vacío y cubierto de polvo: una estantería carcomida de polilla en un lateral y una mesa con un ordenador en el lado opuesto. Todo reducido a simples siluetas en la oscuridad. Ella se sienta ante la pantalla, un monstruoso esbozo en verde. Su estado de ánimo es alegre. Extrae un pequeño papel con una mala y acelerada caligrafía, y juguetea con él a estirarlo y retorcerlo brevemente. Luego abre un archivo en el ordenador y comienza a teclear.

Vaya Mierda de Siglo

Llueve. Esa lluvia fría y ácida que hace que la piel escueza como su tuviésemos alergia. Pero, ¿cómo no iba a llover? Murphy siempre está atento, y esto es Seattle al fin y al cabo; si Chicago es la ciudad del Viento... bueno, lo era, antes de los Insectos... vaya mierda de siglo.

El Mundo Desde Abajo

Escuchadme, pequeños, porque vosotros veis las cosas con demasiada inocencia. Cada día, os veo jugando con los demás niños de la aldea a las guerras y a las batallas, imitando ser los nobles que no somos. Pero lo que contáis y disfrutáis, como juego que es, dista mucho de la verdad. Os voy a contar cómo fueron aquellos años de mi infancia en los que la guerra partió mi mundo en dos.

Historia de la Pequeña Gente

Es curioso, cuando vuelvo la vista atrás, a aquellos años de mi infancia, lo primero que viene a mi mente no son las historias épicas del Elegido y su batalla a muerte contra el Mal. Por el contrario, me acuerdo del olor del Pan de Doña Wyntherop, porque de aquellas su panadería aún estaba abierta, o de correr entre los surcos de los campos recién arados jugando a la pita.

El Final de la Magia

En mi existencia hay muchas cosas que lamento. Lloro por no haber rescatado a Yniwën de los brazos de nuestros hermanos del Invierno cuando tuve ocasión, atado como estaba por el miedo. Lloro por lo que no vi por ceguera, y lo que no veré por temor. Pero, sobretodo, lloro por la estupidez de mi pueblo, nuestra negativa a ver lo que estaba frente a nuestros ojos. Mientras las hojas se posan por última vez, se que nuestro tiempo se acaba.

La Paz

En Madrid, la paz es algo que se puede encontrar muy próximo al sol. Tan cerca que casi se queman las plumas de la blanca paloma con los rayos del astro rey, como le ocurrió a Ícaro por su osadía. Y, sin embargo, pese a ello, raramente nadie la ve. Permanece oculta, invisible, eclipsada por completo por la brillantez del orbe celeste que se encuentra en sus proximidades.

La Muerte

Ellos susurran a mi alrededor. Puedo escuchar sus palabras con claridad, hablando de tiempos pasados para siempre. Este me habla de su pequeña hija muerta durante las inundaciones de su casa, hace casi un siglo; allí la otra llora su propia violación y muerte en las calles de Génova. Y aquella otra, sólo susurra su nombre. Otros se unen al coro cacofónico de lamentos y protestas, de llantos y deseos rotos. De sueños perdidos.

Bushido y Aguijón

-¡ Ichi ! ¡ Ni ! ¡ San !- Con cada uno de los números, el sensei golpeaba el suelo con énfasis. Frente a él, una veintena de jóvenes ejecutaba los movimientos de la kata , uno de cada vez, al ritmo preciso al que los llevaba el maestro. Parecían danzar, como una elaborada coreografía para un festival, pero aquellos elegantes movimientos podrían volverse letales si cada uno de aquellos niños portase una katana en vez de un boken .

La Historia de Sepherim

 Dado que la novela que escribí hace mucho sobre la campaña de Shadowrun excede, con mucho, la longitud que podría considerarse razonable para un blog, lo que he decidido hacer es aprovechar que la tenía colgada y dejaros los links. Aviso, eso si, que nunca llegué a completarla. Los primeros cuatro bloques van seguidos y narran la mayor parte de la historia, y en el quinto se encuentra el final de la misma. Sin embargo, entre el 8ª y el último capítulo faltarían varios, que nunca llegué a escribir. Como Tripod no deja descargar los archivos desde páginas externas, os linkeo mi web de Shadowrun a la página concreta donde está esta historia, de modo que podáis descargarla (¡Gracias Javi por el aviso!):  http://nodo666.tripod.com/ Tenéis que ir a la sección de Relatos, y de ahí a la Historia de Sepherim.

Deber y Lealtad

Llevaba evitando aquel momento durante dos días, y sólo la etiqueta lo había mantenido a salvo. Sin embargo, como el cuervo regresando negro de las tierras del sur, los vientos estaban cambiando. Y, finalmente, entre los copos de nieve, aquellos dos samurai venían a reclamarlo. El rikugunshokan quería hablar con él, y todos sabían que aquella conversación no iba a terminar bien.

La Perfección

En silencio y a oscuras, el auditorio espera. Una luz ilumina de nuevo al director, como el mesías que les va a guiar por la noche, y a un golpe suave de su batuta entran los violines. Sobrios, recios, gloriosos, oscuros. Iluminados en un rojizo suave, como el útero de la oscura madre que va a alumbrar a la majestuosidad. A lo largo de la noche ya habían sonado Brahms, Mozart, Wagner, y Haydn, incluso el otoño de Vivaldi había jugado con sus hojas al viento. Pero ninguno se comparaba con la maravillosa oscuidad, grandilocuente, siniestra, perfecta de aquella obra. Beethoven. Su Quinta Sinfonía. La cumbre de su sublime trayectoria.

El Poder

Dicen que en una de las últimas plantas de la Torre Sears , en Chicago, se encuentra el Poder personificado. Tiene una oficina, el colmo de la modernidad: todo cristal, cromo y satinados, con algunos tonos cálidos en las alfombras y algunos detalles de madera. Con clase. Allí recibe a los que quieren beber de él, los que desean una pizca de su gloria, ignorantes de que es él quien los devora para nutrirse. Consume sus pequeñas ansias y sueños, y les devuelve sombras de sus ambiciones.