Belle Epoque 13

Drahy otce,

La visita imperial ha llegado a su final hace unos días pero el trabajo no se detiene. Mucho falta por hacer aún para completar nuestros planes, pero he comenzado a preparar el trabajo en el siguiente paso mediante una entrevista con el embajador prusiano. Al fin y al cabo, será necesaria la bendición de su nación y del Kaiser para garantizar la libertad e independencia de Bohemia. 

Por supuesto, esta primera conversación quedará en lo informal. El Emperador no ha anunciado aún la independencia parcial de nuestra tierra, de modo que no se puede firmar el acuerdo de paz y de protección mutua con nuestros vecinos nemec del norte. Pero su excelencia el embajador requiere de documentación sobre la diversidad interna y los movimientos nacionalistas del Imperio, como el encabezado por los yugoslavos de la Mano Negra y otras organizaciones. Obviamente, yo no puedo entregarle esos papeles y traicionar así la confianza imperial, pero será muy triste que de algún modo se traspapelen y acaben en manos de la prensa...

En cualquier caso, continuaré trabajando incansable por la paz. Hasta mi próxima carta

Maximilian Belcredi

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Sogni di un violino perduto, 22 mayo 1905: 

Mis pasos hoy me llevaron a las manifestaciones obreras. Furiosos staccatto danzaban sotovocce con el allegro que imperaba en el ambiente, llevando a mis dedos en las cuerdas a nuevos sonidos con los que jugar y experimentar. Sonidos alejados de la melancolía, novedosos en esas personas tan distintas a las de Venezia y sus experiencias contradictorias. Sin canales, el pulso de la ciudad late con forza bajo las calles, en las muchedumbres que protestan. Quizá yo debí protestar más en mi tiempo, en lugar de aceptar la tragedia con falsa temperanza. ¡Porca miseria que me deparó el pasado que no supe manejar! Pero poco a poco, París me da espacio para aprender el nuovo sogni di volare, como escribió Leonardo Da Vinci hace tanto tiempo. 

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Notas dispersas, 22 de mayo de 1905:

El jefe dijo qe no me metiese n la casa de los mason. Pero algo hai qe acer. Pero son peligrosos. Primero vijilar invisibel mientras vendo periodos. Trabajar es lo peor. Asi no se es libre ni na. Pero veo y aprendo. Supongo qe pa algo bale. 

Despues a meterse nel ayuntamiento. A por papeles. No se mucho pero se qe guardan sus cosas nel archibo. ¡Suces! No leo mu bien pero si lo sufisiente como para ver qel mason no es arquiteto. Abra qe tener cuidao. Pero yo no puedo acer na. Elodie si. ¡Y es tan guapa y buena y lista! ¡Y me da merienda! Dice que ella s'encarga pero qe tenga cuidao.  

¡Pa dentro! Disfrazao de sirviente qe nadie se pispa. ¡Y menos un ricachon! Jejejeje. Papeles importantes y togas raras y aniyo de mason y cuchillo muy caro. Podria venderlos pero me ban a pillar si lo hago. Mejor no. Que el jefe no se entere de q'estao aqui. 

A buscar a Elodie con las cosas cogidas. Que guapa esta pero me da enbidia como se besa con su chico. ¡Ah! Yo nunca estare con una chica asi. ¡Putain! Ella se preocupa pero es lista y copia el anillo con cera. ¡Como ago a veces con las llabes robadas! Ve todo con cuidao y dice qe hai qe juntar al concilio d peces gordos mañana. ¡Y yo tengo qe estar! Y estara una chica guapa qe es arquitecta. 

Asi que adios por esa noche. Vuelta a casa mason. A devolber las cosas y que nadie se pispe de na. ¡Como un fantome!  

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Notas dispersas, 23 de mayo de 1905:

Tos los peces gordos stan juntos en casa d'Elodie. Intimidan. Como si el jefe y to sus secuaces te mirasen mal. Y el ricachon mas ricachon es un mason. Dicen qe de los buenos. No sabia qe habia buenos y malos pero parece qe le quieren muerto si no obedece los planes de los malos. Y les dijo qe no. Eso es de bueno. Y la arquitecta es mucho mas joven qe ellos como de mi edad. ¡Y to malota! Hablan de mucha gente importante y cosas qe yo no se. Ellos si saben qe son importantes. Asi qe bien supongo. Chloe y el ricachon Lucien son capaces de traducir la carta d dibujos. Habla d'una reunion de malos en las catacumbas. Yo m'ago el valiente frente a las chicas pa quedar bien pero las catacumbas dan miedo y tienen fantomes de verda. A ellos tambien les dan miedo. Especialmente a Alejandra qe no quiere ir aun. Clea tiena una idea de brujeria y majia de cuadros. Y luego Lucien me dice las cosas qe le gustan a la chica. 

Pero yo me hago el fuerte. Pero no creo que valla a nada. Una chica asi no ba a estar conmigo qe no tengo na. 

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My most dearest wife,

Hoy he podido finalmente reunirme con uno de los miembros allegados al Presidente de la República. Los masones están moviendo figuras con deshonor y vileza para tratar de corromper al excelente Mr. Loubet y temo que sea tarde para evitar que el mal vaya a mayores si no aupamos el espíritu democrático y virtuoso del buen hombre. No es cuestión baladí, pues el ánimo inspira a la libertad pero también puede ceder a las tentaciones del poder que todo puede arruinar. Solo ensalzando las virtudes estoicas en su corazón, y el anhelo del espíritu por liberarse de las cadenas de la esclavitud y la tiranía, podemos esperar que el anciano pueda encontrar bríos para resistirse y prevalecer frente a la oscuridad que le rodea. El demonio, al fin y al cabo, puede triunfar allá donde la voluntad se deja arrastrar por sus dulces susurros. 

Después tuve ocasión de reunirme con Miss Müller, quien me trató como señor en vez del apropiado Sir, pero se que los franceses (pensaba que era alemana, mas me equivocaba con tal asunción) son reticentes en sus relaciones con la nobleza. Ayer mismo salía en los diarios que otra familia de alcurnia se había arruinado. Mas me disperso, lo siento querida. A Miss Müller la conocía ya con anterioridad a través de leer sus interesantes artículos en el Paris Noveau, un noticiero respetable de la ciudad, donde escribe con honestidad sobre política y, particularmente relevante en este caso, sobre el Imperio Austro-húngaro y la reciente visita imperial a la ciudad. Quizás su amor por París y Francia la cieguen un poco a las virtudes del reino de su Majestad Victoria, pero quien no ame su patria no sería digno de confianza y creo que ella lo es. Así que le confié los documentos austríacos que obtuve, sobre las divisiones internas del Imperio y cómo el gobernante máximo puede ser un buen hombre pero también es un tirano. Y es deseo de toda alma ser libre, no solo de horrendas cadenas sino también de aquellas que puedan ser amables en torno a la muñeca. Lo que ella haga con esos materiales ya dependerá de ella, su libertad es tan suya como desearía Locke que fuese. Pero creo que si Marco Aurelio pudiese contemplarla, la consideraría una mujer de virtud y escoja lo que escoja, confío en que será el camino acertado.

De momento me despido, con todo mi afectuoso cariño. Dadle también mis saludos a los dos pequeños, añoro mi tiempo con todos vosotros profundamente.

William Shawtorn

París, a 23 de mayo de 1905 

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Drahy otce,

Los trabajos en la embajada me han tenido ocupado todo el día, pero en la noche pude asistir al estreno del último espectáculo de Frauline Lecat. Y sin duda ha sido una experiencia sin igual. La macabra danza de Herr Saint-Saëns cobró una ausencia de vida como nunca antes la había experimentado, a través de la danza de la virtuosa diva que no destaca ya únicamente en el ámbito de la interpretación musical. Sus movimientos, delicados, extraños, perturbadores no serían fáciles de describir para quienes no habéis tenido la oportunidad de experimentarlos, pero no parecía que ella se moviese sino que, como un esqueleto levantado de la tumba, fueran invisibles hilos los que tirasen de ella.

Obvio es que fui a felicitarla al final del encuentro, donde tuve la oportunidad de encontrarme con numerosos y destacados habitantes de París, algunos de los cuales considero afectuosamente mis amigos. Querían crear ciertas disrupciones afectuosas en la cita que Frauline Lecat iba a tener con Herr Rédaux y no pude menos que facilitar tan noble tarea consiguiendo un arreglo en el restaurante en honor al gran Jules Verne. La comida fue fantástica, y me gustaría pensar que mis palabras sirvieron como ligero acicate para que el excelentísimo cocinero se inspirase y llegase a nuevos descubrimientos. Incluso parece que, pese a las chanzas, la velada para los dos amantes fue encantadora y que los dos cocineros crearon la base para futuras colaboraciones. Y finalizamos la velada, ya sin la diva ni el panadero, en el Coco Bongo aunque mejor dejar a la imaginación lo allí ocurrido. 

Os seguiré contando, como siempre, hasta entonces

Maximilian Belcredi 

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