Paraíso Perdido 3: Cordero de Dios
La baqueta gira entre los dedos antes de descargarse sobre el platillo y la caja. Como cae el juicio divino sobre aquellos que tienen una chispa suya, un alma. Hay quienes buscan a Dios en los altares y entre telepredicadores, en el fondo de un vaso de whiskey o en una aguja, en el sexo sin sentido ni pasiones de un rápido en los baños de una discoteca sórdida. Porque la humanidad, en uno de sus pequeños resquicios, sigue recordando y anhelando el paraíso perdido y los demás... bueno, ellos depredan sobre los más queridos de dios, robando lo que pueden de sus almas y encadenándolos a las ruinas que quedan del Eden. Pues, al final, ¿qué es este mundo sino el cordero sacrificado en Su nombre? Conozcamos ahora al último de los que escaparon aquella mañana de septiembre de la prisión infernal. Lo encontraremos entre los restos de su vida pasada, los recuerdos de sus tragedias cuya carga se volvió demasiado dura y fue con una sobredosis como pensaba ponerle final a todo. Hasta que Urel, no ...