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Paraíso Perdido 3: Cordero de Dios

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La baqueta gira entre los dedos antes de descargarse sobre el platillo y la caja. Como cae el juicio divino sobre aquellos que tienen una chispa suya, un alma. Hay quienes buscan a Dios en los altares y entre telepredicadores, en el fondo de un vaso de whiskey o en una aguja, en el sexo sin sentido ni pasiones de un rápido en los baños de una discoteca sórdida. Porque la humanidad, en uno de sus pequeños resquicios, sigue recordando y anhelando el paraíso perdido y los demás... bueno, ellos depredan sobre los más queridos de dios, robando lo que pueden de sus almas y encadenándolos a las ruinas que quedan del Eden. Pues, al final, ¿qué es este mundo sino el cordero sacrificado en Su nombre? Conozcamos ahora al último de los que escaparon aquella mañana de septiembre de la prisión infernal. Lo encontraremos entre los restos de su vida pasada, los recuerdos de sus tragedias cuya carga se volvió demasiado dura y fue con una sobredosis como pensaba ponerle final a todo. Hasta que Urel, no ...

La Sombra de Mardi Grass 1: Preludios y Premoniciones

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  Martes, 6 de febrero del año 2018. Para muchos, sería un día cualquiera, pero en las bulliciosas y coloridas calles de Nueva Orleáns se empieza a sentir la tensión. Los hoteles de la urbe se encuentran cerca de sus máximos de ocupación, las calles llenas ya de turistas buscando pasarlo bien, beber y conocer gente. Y otras cosas, no nos equivoquemos, mucho menos inocentes y mucho más interesantes.  No era para menos. Mañana, comenzaría la semana de carnavales que culminaba la temporada del Mardi Gras. La mayor de las celebraciones de la ciudad, imán para curiosos, fiesteros, aventureros y socialites. Jóvenes y mayores se pasearían por la ciudad en carrozas, bailando y bebiendo, follando y riendo, y mucho dinero cambiaría de manos. Al fin y al cabo, en la Ciudad del Soul, el Mardi Gras era una de las más importantes fuentes de ingresos fruto del turismo y el comercio que llenaba las calles de vida y energía.  Prostitutas y traficantes, carteristas y ladrones, músicos y vi...

El jugador de juegos

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Le conocí en Baltimore, una tarde encapotada de mediados de otoño, cuando el viento húmedo arrastra las hojas de los árboles desde el mar. Es curioso que recuerde ese detalle ahora, tantos años después, pero debía ser octubre o algo por el estilo. Yo salía de ganar un torneo de poker en el casino local, como había hecho muchas veces, y esperaba gastarme una parte importante del premio en una semana de fiesta y descontrol. Incluso había escogido ya el yate que iba a alquilar y con el que pretendía alejarme de la ciudad en dirección sur, hacia el Caribe, las margaritas y las playas. Realmente no se qué me llamó la atención de él, un hombre algo mayor y bien vestido que jugaba a solas al ajedrez en un parque. Quizás el hecho de que era el único jugador que había allí, en un día que ya requería un abrigo para poder moverse con comodidad por la ciudad. O tal vez el amor que destilaba cada vez que levantaba una pieza y hacía un cuidadoso movimiento, quedándose quieto luego durante minutos mi...

La guerra invisible

La guerra es algo curioso. Siempre crees que la verás venir, cabalgando a lomos del corcel cual Jinete del Apocalipsis. Llegará entre grandes fanfarrias, anunciadas por la caída de las bombas y el derrumbarse de los edificios. Que llegará con los efectos especiales que ves en el cine y claramente en dolby surround .

The fake life

To describe something, that's easy. You focus on it, like there's nothing else in the world, capture it in the eye of your mind. What does it look like? How does it taste? What sounds does it make? All that assembles inside you, like a pale reflection of your perception, like the a candle capturing the sunlight. But it works.

Pequeños Grandes Sacrificios

             Ella no era tonta, puede que fuese pequeña, pero nada estúpida. Y se daba cuenta que algo raro estaba pasando a su alrededor. No era nada concreto y no acababa de entenderlo exactamente, pero algo ocurría. Todo el mundo le sonreía y jugaba con ella cuando estaban cerca, haciendo como si nada pasase pero ella sentía la tensión que había detrás de sus gestos como un zumbido inconsciente: algo raro pasaba. Y eso le quitaba el sueño, o al menos le costaba conciliarlo más de lo habitual, no importaba que la arropasen con un cuento. Incluso aunque fuese su favorito, Winnie the Pooh.

Humo y Espejos

         Era difícil imaginar que el destino de Occidente dependía de aquella reunión en aquel bar mugroso y perdido. Que el futuro del mundo libre pasaba porque fuese capaz de colar aquel farol, de haber atado todo correctamente. Pero Trevor Williams estaba tranquilo, o todo lo tranquilo que se puede estar en territorio enemigo, en una noche desapacible, con un hostil sentado del otro lado de la mesa y un fanático al lado. Si, muy tranquilo... al menos conseguía que su voz no temblase y sonase firme. Era todo parte del Baile, al fin y al cabo.

El Demonio Blanco

Ante mi, me observa sin dar su brazo a torcer, insondable e inalcanzable para un pobre mortal como yo al que se le acaba el tiempo. Si, en efecto, mañana a esta misma hora todo habrá terminado. Y yo apenas soy capaz de mirarlo directamente sin sentir la frustración del fracaso en la boca de mi estómago. ¡Maldita y endemoniada hoja de papel!

Las Voces del Ayer

Así que quieres que te cuente una historia, una leyenda sobre la facultad. Seguro que ya has oído hablar del hecho de que iba a ser una prisión, es una historia muy conocida; siguiendo los planos de una cárcel californiana o una cosa así. Es una leyenda conocida, aburrida... no, no te voy a hablar de eso. Te voy a contar la historia de verdad, quizás incluso algún día la compruebes.

Nadie espera a la Inquisición española: una historia de silencios completos y silencios rotos

            La estación brillaba reflejando la tenue luz del cielo sobre los charcos que la cubrían. Cargando mi pesada mochila e incómoda maleta, salí a los andenes para tomar el tren que me alejaba del mundo de los sueños y me devolvía   al mundo real, al día-a-día de la rutina, alejado de la familia y los amigos de siempre. Pero claro, ese era el precio de conseguir curro en lo mío tal y como estaba la situación económica en el país.

Reto

-Me temo que no, seria demasiado sencillo y siempre me pareció de perdedores. Para cualquiera de mi edad, sois demasiado predecibles y fáciles de manipular. Se os convence con técnicas básicas porque en vuestra inseguridad y ganas de experimentarlo todo están todas las herramientas necesarias: basta con ser alguien seguro, algo chulesco y decidido. Y así no hay reto.- Con una sonrisa, me di la vuelta y me alejé, dejando plantada a la "tía buena" de clase: Laura. Uno se siente poderoso cuando hace algo así, y reconozco que mi ego creció ligeramente a medida que me alejaba de su cara sorprendida. Ella, desde luego, no se esperaba esa respuesta, aunque he de reconocer que había sido completamente sincero con ella.

Llorando a Europa

Hoy me voy a la cama rodeado por las noticias sobre las peleas entre los países acerca del presupuesto europeo. Sobre si este quiere esto, o aquel quiere lo otro, que si se reparta de esta o aquella manera... y si no es como quieren, veto. Dicen que las empresas las crean los abuelos, las hacen florecer los padres, y las despilfarran los hijos... si eso es cierto, nosotros somos los bisnietos, viendo a los hijos pelearse a dentelladas por los fragmentos restantes del testamento a un sueño.

La Buena Nueva

La gente cree que los ángeles son buenos, bellos y nos quieren. Que hablan con la voz de un padre protector, como Constantino Romero, y se preocupan por nosotros. Que benevolentemente nos guían por el buen camino, nos guardan de los males y luchan contra la Oscuridad del Maligno. Yo también lo creía, pero no hay nada más lejos de la verdad.

El Conocimiento

Una puerta se abre, iluminando brevemente un cuarto casi vacío y cubierto de polvo: una estantería carcomida de polilla en un lateral y una mesa con un ordenador en el lado opuesto. Todo reducido a simples siluetas en la oscuridad. Ella se sienta ante la pantalla, un monstruoso esbozo en verde. Su estado de ánimo es alegre. Extrae un pequeño papel con una mala y acelerada caligrafía, y juguetea con él a estirarlo y retorcerlo brevemente. Luego abre un archivo en el ordenador y comienza a teclear.

La Paz

En Madrid, la paz es algo que se puede encontrar muy próximo al sol. Tan cerca que casi se queman las plumas de la blanca paloma con los rayos del astro rey, como le ocurrió a Ícaro por su osadía. Y, sin embargo, pese a ello, raramente nadie la ve. Permanece oculta, invisible, eclipsada por completo por la brillantez del orbe celeste que se encuentra en sus proximidades.

La Muerte

Ellos susurran a mi alrededor. Puedo escuchar sus palabras con claridad, hablando de tiempos pasados para siempre. Este me habla de su pequeña hija muerta durante las inundaciones de su casa, hace casi un siglo; allí la otra llora su propia violación y muerte en las calles de Génova. Y aquella otra, sólo susurra su nombre. Otros se unen al coro cacofónico de lamentos y protestas, de llantos y deseos rotos. De sueños perdidos.

La Perfección

En silencio y a oscuras, el auditorio espera. Una luz ilumina de nuevo al director, como el mesías que les va a guiar por la noche, y a un golpe suave de su batuta entran los violines. Sobrios, recios, gloriosos, oscuros. Iluminados en un rojizo suave, como el útero de la oscura madre que va a alumbrar a la majestuosidad. A lo largo de la noche ya habían sonado Brahms, Mozart, Wagner, y Haydn, incluso el otoño de Vivaldi había jugado con sus hojas al viento. Pero ninguno se comparaba con la maravillosa oscuidad, grandilocuente, siniestra, perfecta de aquella obra. Beethoven. Su Quinta Sinfonía. La cumbre de su sublime trayectoria.

El Poder

Dicen que en una de las últimas plantas de la Torre Sears , en Chicago, se encuentra el Poder personificado. Tiene una oficina, el colmo de la modernidad: todo cristal, cromo y satinados, con algunos tonos cálidos en las alfombras y algunos detalles de madera. Con clase. Allí recibe a los que quieren beber de él, los que desean una pizca de su gloria, ignorantes de que es él quien los devora para nutrirse. Consume sus pequeñas ansias y sueños, y les devuelve sombras de sus ambiciones.

Jugando con Fuego... ¿o Acaso una Historia de Amor?

Dicen que en la vida todo el mundo tiene, al menos, una gran oportunidad: algo para lo que no han trabajado y que, sin embargo, cae directamente en sus manos o pasa en su dirección. Puede ser una oportunidad laboral, de hacer dinero, emocional o incluso sexual, y lo que se haga con ella nos marcará desde entonces. La mía se llamaba Ángela, y literalmente llegó a mi puerta a última hora de un ventoso día de Septiembre. Como la "Goddess in the Doorway" de la canción de Mick Jagger. Yo, por aquel entonces, era un joven profesor de universidad, encargado de las asignaturas de Relaciones Internacionales y Organizaciones Internacionales, y del que todo el mundo decía que tenía un brillante futuro. Más de uno incluso auguraba que sería el catedrático más joven del ramo, llegado el momento. Junto al respeto de mis compañeros (y alguna que otra envidia, no nos equivoquemos) tenía una esposa, Lina, a la que quería con locura y que me devolvía ese amor en igual medida, y...

Danza de Caracoles - Retrato de Inocencia

Sábado noche en la casa de mi mejor amigo, Jorge. Ha sido mi "alma gemela" durante mucho tiempo, casi desde que tengo memoria, hará unos catorce años. Si, vale, sé que a muchos de vosotros, con vuestras historias de sexo en la oficina, o la universidad o lo que sea, diecisiete años no os parecerá una vida muy larga… pero a mi sí, es todo lo que tengo, y hay muchas historias metidas en este tiempo. En cualquier caso, lo siento, me estoy dispersando… estoy un poco nervioso contándoos esto, la verdad.