Los sagrados salones del poder
El salón de mármol es inmenso, probablemente imposible de construir de no ser porque, en su momento, el arquitecto había sido uno de los elegidos divinos. Entre las columnas corintias que se alzan como árboles hasta el alto tejado, pantallas muestran los datos sobre la desaparición de un barco. Sirvientes, secretarios, ayudantes, consejeros, expertos... todos se mueven entre los asientos de sus señores y dirigentes transportando datos, consejos e ideas. Pues el Simvoulí está reunido y reyes, primeros ministros y otros representantes se encuentran presentes, bañados por la brillante luz solar que entra por la claraboya de cristal decenas de metros sobre ellos. Con desdén, Apolinia habla desde su silla. Aunque viste un traje hecho a medida, una de las reinas de Sparta parece todavía vestir armadura pues la Elegida de Artemisa nunca parece estar del todo en "modo civil". -Sigue así, ateniense, y pronto tendrás que poner otro Néa delante del nombre de tu ciudad. Sin duda m...