Fragmentos de mi otra vida
Verle así me entristece. No hay mucho que pueda hacer, pero me da pena. Los días buenos son una sucesión de momentos de acción y proclamas de ira. Los días malos son recuerdos amargos y llantos. Y yo no se muy bien qué hacer en ninguno de los dos. He intentado pensar qué harían Aleksei o Zoi, he intentado contarle alguna de mis aventuras, le he retado a duelos de orthopalé como en las olimpiadas. Nada funciona en realidad. Según Xcion, Kritias sigue en Venetia. No sabe nada pero el plan es humillarlo para vengarse de Apolo. Es un buen plan, supongo. Mejor que cualquiera que yo pudiese pensar. Así que ahora esperamos el avión y veo a Parmenides sentado en su silla del aeropuerto, la cabeza entre las manos, sollozando. Me ha contado otra vez la historia de lo orgulloso que estaba su padre cuando le llevó por primera vez al entrenamiento profesional. Es uno de los malos días. Yo sigo con la sensación rara. Como si una parte de mi que ya no existe supiese cómo había que tratar ...