Conócete a ti mismo
Cuidado con lo que deseas, podría hacerse realidad... La polis de Delphi se baña, como siempre, en la cantidad perfecta de sol, favorecida como lo está por Apolo. No es la mayor de las ciudades de la Liga, más bien al contrario, es tirando a pequeña si se la comparte con Thebai, Athína u Ophioussa. Pero sus calles siempre están atestadas de peregrinos, de turistas, de viajeros, todos con el mismo objetivo que se alza sobre la urbe, en la ladera de la montaña. Hostales, hospedajes, venta de animales para el sacrificio, negocios todos ellos siempre en demanda en la ciudad, pero también hay numerosos mendigos, aquellos arruinados por el viaje hasta allí que no encontraron lo que buscaban. El porvenir es peligroso amigo, y voluble amiga. Para alcanzar el santuario, hay que ascender por un largo camino de tierra aprisionada por generaciones de ciudadanos, de reses y vehículos de suministro. Nunca se ha pavimentado en modo alguno, pues dice la tradición que hay que ascender...