Belle Epoque salto temporal: Escenas desde la balaustrada (2)
Los colores vivos y animados revelan un paseo. Rene y Elise recorren los salones del Louvre cogidos de la mano. A la joven las pinturas de Cléa le parecen demasiado oscuras pero su prometido las encuentra poseedoras de una singular belleza en sus remarcados contrastes; aunque impuras por la interferencia de la escultura para reforzar unos efectos que una verdadera pintora debería haber sido capaz de hacer sin necesidad de artimañas. Pero sus diferencias de gustos pictóricos no empañan el disfrute que ambos tienen al hacer cosas juntos, las miradas cómplices, las risas compartidas. Pasa el pincel rápidamente y la nueva escena que se dibuja es una cena. Los padres de Elise, los poderosos De Vries de Holanda, se han enterado de que su hija sigue viendo al pintor pese a su prohibición. Le acusan con feas palabras subidas de tono, que llaman la atención de otros comensales del restaurante Emile Zola, de querer aprovecharse de su fortuna y de la inocencia de su pequeña, de ser un "grote...