Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como medieval

El Nacimiento del Fuego

Imagen
El puño del guardia se estrella contra su mandíbula, haciendo brotar una pequeña flor de sangre que prácticamente se congela antes de llegar al suelo. La sonrisa brutal del hombre trata de enmascarar el miedo que delatan sus ojos, pequeños y azules, que cuentan la historia de un terror atroz que solo puede ocultarse mediante el abuso de poder. No está solo, ni siquiera es quien manda, solo es un pequeño peón en juegos más grandes y vastos.  Las puertas se abren frente a ella, la noche cegadora con sus antorchas después del largo encierro en la celda. Gritos ensordecedores resquebrajan el silencio, como una strigga escapando del vientre de su madre muerta.   - ¡Bruja!- gritan unos, agitando con vehemencia sus aperos de labranza, amenazadores con la iluminación de las antochas. Otro de los guardias, un hombre más pequeño pero corpulento, la empuja desde detrás, haciéndola avanzar entre el gentío. Unas patatas vuelan y la golpean en la cara, una en el pómulo y la otra sobre una ...

La Larga Sombra de la Espada

Imagen
  Se acercan problemas, puedo olerlos en el aire corrupto de la ciudad. No necesito que un nuevo profeta elfo haya dicho alguna mierda o se haya encontrado alguna runa en un templo perdido de su puta madre. No, yo soy perro viejo y hay cosas que se notan en el ambiente. Se nota en la mirada huidiza del mendigo de la esquina, en la paliza que dos calles más allá le estaban dando a la elfa embarazada y las acusaciones de brujería que reciben quienes no siguen las enseñanzas de la Llama, o de las Tres Diosas o de su puta madre.  El odio y el miedo supuran del alcantarillado de la ciudad, como el pus sale de una herida infectada por una flecha de los scoia ta'el . Y es una peligrosa combinación, te lo digo con sinceridad, pues ambas tienen cierta facilidad para hacerse con el acero más cercano que encuentren e iniciar una guerra, un linchamiento, una revolución. Todo es, al fin y al cabo, un puto polvorín a punto de reventar.  Basta una mirada al mapa para verlo. Nilfgaard es...

La caída de Gloomsdale

Imagen
Finalmente, como todos los años, el ansiado festival había llegado. Comenzaría por la mañana, cuando los jóvenes del pueblo marchasen a cazar el cerdo con las bolsas de oro que el mago local, Gweddyon, colocaría sobre su lomo. Y luego, todo el pueblo se reuniría en la taberna de Nala para comer el cerdo asado sobre las brasas que tan bien le sale a la guapa cocinera, antes de bailar toda la noche entre cervezas y risas. Era el mejor momento del año. Y, sin embargo, nada salió como fue planeado. De los ocho jóvenes que marcharon a cazar al cerdo, solo dos regresaron con vida. En sus manos, las cabezas de tres goblins contaban la historia de por qué sus compañeros no habían regresado. ¡Cazadores de monstruos! Esos jóvenes pasaron de ser simples campesinos a héroes en un momento. Todas las chicas del pueblo querían comer y bailar con ellos, los viejos les daban la enhorabuena, y todos sabíamos que nuestro pequeño poblado de Gloomsdale por fin habría hecho algo de im...

Puerta de Baldur

Imagen
Ah, Puerta de Baldur, la joya de la Costa de la Espada. Muchos diríamos que es el centro del mundo, el lugar donde todo ocurre e importa. Otros estúpidos pueden defender Aguasprofundas o cualquier otro lugar, pero eso es porque no han recorrido sus calles. Desde las puertas del Dragón Negro en el norte a la bahía al sur, pocos sitios se pueden comparar con ella. Acompáñame novato, que te voy a enseñar el mundo de verdad. Mira, ¿ves a esos jugando a dados en esa tapa de barril? Pues las casas de apuestas de la ciudad mueven más dinero en una noche que otras ciudades enteras en un año. Y en esa taberna de ahí, el Roncel Verde, se bebe una cerveza enana fantástica, que se trae de tierras lejanas para vender aquí. Todo el mundo quiere vender en Puerta de Baldur, al fin y al cabo, los numerosos mercados apenas descansan y las bolsas de oro cambian de mano sin parar en lo que es sin duda el comercio más bullicioso del mundo, y que nadie te diga lo contrario. Y mira todas esas gaviotas qu...

Sangre y acero

Ezequiel Tovar, obispo de Málaga, se sentía muy mayor. Mucho más de lo que correspondía, pero es que el último año pesaba como un siglo. Casi doce meses antes, en la misma nave en la que ahora se encontraba, las espadas habían resonado y los caballeros se habían enfrentado, divididos entre los partidarios de ambos hermanos Medina-Sidonia. Y ahora, frente a él, se encontraba la hermana de ellos dos, preparándose para contraer nupcias con Arévalo de Yañez, Guardián del Sur. Un hombre que había demostrado más que de sobra su crueldad y brutalidad en los pocos meses que llevaba controlando el Condado y cuyas ansias de poder no iban unidas a ningún tipo de honor ni comedimiento. Pero, puesto en el cargo por el Duque de Alba, pocas voces osaban oponerse a sus movimientos, incluso cuando "invitó" a permanecer con él a los hermanos que podrían heredar el condado... y cuyas vidas, una vez las nupcias se contrajesen, probablemente no fuesen a ser tan largas como se esperaba.

Pactar con el Diablo

La multitud vociferaba excitada e inquieta alrededor del patibulo, removiéndose de un lado para otro. Una suave llovizna, casi un calabobos, apenas mojaba sus pieles y sus ropas mientras, lentamente, el reo principal y sus dos hijos trepaban los escalones de madera en dirección a su ejecutor. "¡Asesino!" , "¡Traidor!" , y otras lindezas del estilo se escuchaba a la multitud escupir mientras observaban al enemigo avanzar en dirección a su final. Y no era para menos. Por su culpa, sus hijos y sus hermanos, sus padres y sus maridos habían marchado a la guerra durante cuatro largos meses... y muchos se habían quedado en aquellas tierras, víctimas de la espada o la peste.

El Resurgir del Fénix se Hace a Través del Fuego

Ernesto de Alarcón meditaba sentado en el trono de su padre en Burgos. La sala permanecía vacía frente a él, y sólo el leve titilar de las antorchas en las paredes causaban movimiento, al cambiar la proyección de las sombras del lugar. Pero, ¡finalmente había conocido a la pieza que necesitaba!

El Mundo Desde Abajo

Escuchadme, pequeños, porque vosotros veis las cosas con demasiada inocencia. Cada día, os veo jugando con los demás niños de la aldea a las guerras y a las batallas, imitando ser los nobles que no somos. Pero lo que contáis y disfrutáis, como juego que es, dista mucho de la verdad. Os voy a contar cómo fueron aquellos años de mi infancia en los que la guerra partió mi mundo en dos.

Historia de la Pequeña Gente

Es curioso, cuando vuelvo la vista atrás, a aquellos años de mi infancia, lo primero que viene a mi mente no son las historias épicas del Elegido y su batalla a muerte contra el Mal. Por el contrario, me acuerdo del olor del Pan de Doña Wyntherop, porque de aquellas su panadería aún estaba abierta, o de correr entre los surcos de los campos recién arados jugando a la pita.

El Final de la Magia

En mi existencia hay muchas cosas que lamento. Lloro por no haber rescatado a Yniwën de los brazos de nuestros hermanos del Invierno cuando tuve ocasión, atado como estaba por el miedo. Lloro por lo que no vi por ceguera, y lo que no veré por temor. Pero, sobretodo, lloro por la estupidez de mi pueblo, nuestra negativa a ver lo que estaba frente a nuestros ojos. Mientras las hojas se posan por última vez, se que nuestro tiempo se acaba.

Acero al Atardecer

Su caballo piafó bajo él, podía notarlo en tensión, nervioso ante los gritos y los olores que les rodeaban. La gente conversaba, gritaba, y animaba a un caballero o al otro, y los olores de la comida se mezclaban con el sudor, la sangre y los animales. A él no le importaba nada de eso. Bajo su casco de acero, el Caballero del Buitre sonreía.

Captured by the Picts (my version)

The arrow flew from his bow, straight into the the side of the biggest of the Picts's heads. He knew Picts respected strength, and so the biggest would probably be their leader... and a lucky shot was all that was needed to start the battle. But as the rest of the Centuria led the charge, he knew it was too late for whoever the woman had been.

Captured by the Picts (Millika's version)

It was a North-West wind forest of Aquilonia. From somewhere far could be heard the voice of fast river. Millika took a flask and opened it expecting to feel a drop of fresh water on her tongue but... it was empty. - Fine, the river is not far. – Mumbled the woman and walked in the direction of the water sound. The way was long and not as easy as she though. First of all the forest here was very dark and lush with tall roots, lianas hanging from the trees and in some places very tall grass. The light barely reached through the leaves.

La Dama de Negro

Las calles de aquella zona de Barcelona permanecían prácticamente en silencio. Sólo el chillido de las gaviotas en el cielo y el traqueteo del pesado carromato de madera rompían la quietud del sudario que descansaba sobre ella. Entre crujidos, el vehículo avanzaba por las callejas guiado por un hombre de mediana edad vestido con unos ropajes marrones y bastos; él azuzaba a la vieja mula que hacía desplazar la pequeña superficie de madera con postes y ruedas. Tras ella, avanzaba otro hombre, similar al primero aunque algo más joven, y que se cubría la nariz y la boca con un paño mojado para tratar de disimular el hedor.

La Cruz de Fuego

La villa amurallada se encontraba reunida prácticamente en su totalidad en la plaza frente a la pequeña iglesia que dominaba el centro. Sin embargo, no se encontraban allí por acabar de salir de la capilla, ni porque se celebrasen festejos. Estaban allí, atemorizados, esperando sentencia. El Padre Ignatius salió de la capilla, vestido con sus ropajes blancos y negros, con la dignidad que le confiaba su tonsura cuidada y sus manos suaves. Sin embargo, la mirada del dominico destilaba fuego puro.

Libertad Ansiada

Bajo él, la gloriosa ciudad de Granada se encontraba abrazada por los bárbaros brazos del ejército cristiano. Se aproximaba el final y podía notarlo: los defensores estaban dispuestos, los enemigos tenían listas las escalas, la voluntad estaba lista. Incluso las catapultas habían callado, habiendo barrido ya los almenares... palabra que sus propios ancestros habían traído a la península.

Cruz y Acero

Ezequiel Tovar, Obispo del Condado de Málaga, era un hombre mayor, con el pelo canoso recogido en una tonsura cuidada y unos ojos severos que observaban el mundo desde una nariz aguileña y afilada. Era un clérigo duro, que ahora tenía su catedral llena a rebosar de nobles, clérigos y villanos. Frente a él, arrodillado, Guzmán de Medina-Sidonia esperaba en silencio mientras los monjes del atrio cantaban con sus numerosas voces en coros profundos y graves. Todo el edificio parecía retumbar con sus vibraciones, mientras la nobleza esperaba que finalmente llegase el final del conflicto.

El Honor de los Medinaceli

Jorge de Medinaceli, Duque de la Casa de Medinaceli, se encontraba disfrutando de la compañía de una de las jóvenes e impresionables nobles que acudían aquellos días a Toledo. Ella, bella e inocente como una flor, le entregaba casi sin darse cuenta todo lo que debería haber permanecido intacto e inviolado para cuando se uniese a algún hombre en Santo Matrimonio. Para Jorge, con su poder y habilidad, no había sido difícil seducirla pero la verdad es que aquella noche él quería un placer tranquilo y sin complicaciones; bastante tenía con todo lo relativo a la alta política que se estaba celebrando durante aquellos días. Demasiados nobles, demasiado juntos.

Lección Sobre el Condado del Infantazgo

Sentaos, joven Señor, que tenéis mucho que aprender sobre estas tierras que ahora son vuestras. Desde esa ventana podéis divisar toda Segovia, y más allá las llanuras y fértiles tierras de este Condado que habéis heredado, que llega hasta las montañas que podéis divisar en la lejanía. Pero, para poder gobernarlo con efectividad, y si algún día queréis ser un buen Duque, debéis conocer su historia. Así pues, mi Señor, por favor, tomad asiento que os voy a contar como todo esto llegó a ser como es hoy en día.

Oro Sobre Púrpura

-¡Imagínalo! ¡Sólo eso! Dentro de unos meses, todo esto lleno con los pabellones de los caballeros, los demás nobles, las Casas...- los ojos del joven Rey Alfonso XI brillaban mientras observaba la explanada a su alrededor. Y ciertamente, la llanura frente a Toledo se encontraba poco habitualmente ocupada. A una cierta distancia, una cuadrilla de trabajadores estaba comenzando a construir los palcos donde los nobles se sentarían; varias carretas estaban llegando, cargando maderos y otros materiales de construcción, y los guardias de la Casa Medinaceli patrullaban aburridos por la zona. Incluso un mercader se había acercado, pensando en vender bocadillos o encurtidos a los trabajadores, quizás con un poco de agua o cerveza.