Bajo la Égida del Pantheoi 19: Lo imposible solo llevará un poco más...

De los héroes antiguos, normalmente se acredita a Ulises como el más astuto e inteligente... pero ese título en realidad le corresponde a alguien que nadie consideraría un héroe: Sísifo. El fundador de Ephyra fue un rey cruel, asesino de sus invitados a los que robaba, violador de las tradiciones de hospitalidad y muchas más cosas terribles. Pero su famoso castigo comenzó cuando traicionó un secreto de Zeus y, en venganza, el Rey del Olimpo envió a Thanatos a llevarlo directamente ante El Que Tiene Muchos Invitados. Pero el dios de la muerte fue engañado por el Rey, que lo encadenó y encerró en un arcón. Y durante un tiempo no hubo muerte, aunque las heridas seguían existiendo, y el dolor y la enfermedad. Fue Ares quien encontró lo que había ocurrido y dio muerte a Sísifo, liberando al Segador para que le llevase al palacio del Soberano del Inframundo. 

Este estaba ausente, sin embargo, lidiando con los problemas causados por la ausencia de Thanatos, y Sísifo fue llevado ante el trono de Perséfone. El Rey tenía una argucia preparada, y con lágrimas falsas le contó cómo su esposa no lo amaba y ni ella ni sus hijos le habían rendido las exequias que le correspondían. Él sólo quería que le permitieran cruzar el Estigia y presentarse ante los Tres Jueces, y sus palabras conmovieron a la Reina que solicitó de Hékate que le devolviese al mundo para que pudiese organizar su funeral. Pero el artrero no tenía intención de cumplir con esos designios prometidos, y permaneció en su cuerpo hasta que finalmente Thanatos le reclamó por vejez. Llevado directamente ante el trono del Que Tiene Muchas Riquezas este estaba furioso por su ubris, por haber engañado a su esposa y tantas otras razones, y le condenó a algo más terrible que la muerte: el encierro en el Tártaro, donde eternamente tendría que empujar una roca hasta la cima de una colina, cada plan y diseño infructuoso pues la piedra siempre acabaría rodando ladera abajo.

Pero el tiempo pasa, el mundo cambia y al final, hasta lo imposible acaba volviéndose real. Y la piedra, llegó a la cima de la colina.

También nuestro tapiz cambia, sin embargo, una hebra que hasta ahora había estado alejada y de pronto se entrelaza con la de nuestros Elegidos. A estos los encontramos ascendiendo la procesión de Delphi, pues Ioannis Bakas les ha citado allí porque quiere que Zoi entregue un misterioso mensaje. Este sin embargo no se encuentra a la vista en la explanada de los templos y oráculos, quien si lo está es Nox, el primer y único hijo de Alecto, y famoso cazador de monstruos y guitarrista. Muy ruidoso para nuestros oídos, pero los mortales tienen gustos más animados que los nuestros. 

El espartano fue objetivo del saludo de Aleksei y Zoi, con Argos algo más callado, y pronto hubo buena sintonía entre todos ellos. Se encontraba de paso, tras terminar una cacería en el norte se dirigía de vuelta hacia Sparta por el motivo de la elección del nuevo Diarca tras la muerte del anterior en el atentado de Olympia el mes anterior. Pero su encuentro no era casual, desconocido para todos ellos, había sido orquestado por las artes de Ioannis que sabía que, con Herakles fuera del tapiz al estar acompañando en su venganza a Parmenides, haría falta nuevos guerreros para detener los planes de Echidna. Thalia se aproximó a ellos cuando les vio, para avisarles de que el CEO de Varkáridon tardaría un poco más porque estaba en el oráculo con la Pythia Tagmatárchi, y sorprendida les preguntó si sabían a qué se debía que Filippa hubiese llegado desde Macedonia... algo que ellos desconocían por completo. 

La respuesta llegaría poco después cuando la Elegida de Atenea se dirigió a ellos nada más llegar a la esplanada de los oráculos, poco después de que Thalia se marchase para investigarlo. La estratega quería compartir con ellos que había encontrado la segunda de las torres que podían proceder a investigar, y sus temores de que alguien más inteligente que Echidna estaba tirando de los hilos desde detrás de la escena. Les dio los planos con la localización y la información que tenía sobre Delphyne pero había querido dársela en persona porque desconocía la capacidad del enemigo para interceptar lo que había descubierto. Y claramente, también recelaba de Ioannis y sus intereses y objetivos, de modo que tras decir lo que venía  a compartir con ellos, descendió de nuevo la montaña hacia el templo de Atenea, donde prestarle los respetos a su Maestra antes de regresar a Pella.

Thalia se les aproximó entonces para guiarlos a la sala de reuniones donde se encontrarían con Ioannis. En el camino, siguiendo lo hablado en privado antes, Nox aprovechó para preguntarle si estaba soltera y, entre unas cosas y otras, acabó consiguiendo una cita con ella. El hecho de que el rockstar en realidad no fuera el playboy que se suponía, su picardía y demás parece que despertaron la curiosidad de la Elegida de Perséfone, y así es como llegaron a la sala del encuentro. Ioannis no llegó mucho después, tras un silencio que hubiera sido cómodo y algo prolongado de no ser por el parloteo alegre e inocente de Zoi. El Elegido del Que Tiene Muchos Invitados vino con una propuesta para la Elegida de Hermes: un engaño, enviarle una falsa invitación para que el Rey del Hades pensase que su hermano Zeus quería cenar con él como amigos. Una treta para reunir a los dos mejores amigos y tender puentes que pudiesen contribuir a sanar a la familia. Pero un juego peligroso, una apuesta arriesgada ya que engañar al Más Rico puede tener las más terribles consecuencias. También les compartió la información de la muerte del Guardián, y de las causas del temblor de Heraklion, aunque esto ya lo sabían pues Circe se lo había dicho unos días atrás.

Con la partida de Ioannis y la promesa de Thalia de que le escribiría a Nox, el grupo se puso a discutir su siguiente paso. Aleksei tenía un plan con múltiples pasos, complejo pero potencialmente seguro, el rockero quería descender al Hades a entregar la carta en mano, y Zoi creía que el riesgo valía la pena y el plan era demasiado complicado. Y sin embargo, la persuasión del motero triunfó al final y la mensajera acabó llamando a Grigori para poner el plan en marcha y, no-casualidad del Destino, el repartidor divino se encontraba libre en ese momento. Así que pasó a recogerla por el oráculo, apenas dándole tiempo a que la joven comprase un par de tartas para tomar y charlar, contándole el plan al cual el repartidor claramente estuvo de acuerdo. Cotillearon de dioses y mortales, tomaron las tartas y rieron y, para sorpresa de Grigori que pensaba que ella solo le había llamado para pedirle un favor, fue ella la que dijo de acompañarle en su reparto y acabar juntos viendo una película en Ephyra. I próti méra tou Ermí era un clásico de los años 60 que contaba el primer día de Hermes y la película favorita de Grigoris, y aunque no estaba en cartelera desde hacía décadas, el joven consiguió entrada para la misma y los dos (junto a Argos y Nadia que, de algún modo, lograron llegar allí incluso invisibles a nuestro telar) disfrutaron del film hasta el final. Bueno los dos originales hasta el final, Argos aburrido a la mitad de una película vieja se fue con Nadia a un kebab y desde alli le escribieron a Zoi que se les uniese, algo que la joven haría después del final de la película, cuando Grigori tuvo que regresar a sus tareas. Y del kebab a la playa, de los placeres de alimentarse a los de otro tipo de carne, cuando Nadia, Argos y Zoi acabaron teniendo un trío en la arena.

Mientras tanto, ajenos a todo ello, Aleksei y Nox se dispusieron a realizar un sacrificio de un toro en honor a Alecto, pues su hijo le había hecho entrega de muchas de sus presas, pero nunca un sacrificio oficial con los ritos adecuados, algo que para el macedonio era de gran importancia. El problema era que las Erynias no tienen templos y no suelen recibir adoración, de modo que entre las leyendas de Delphi encontraron un antiguo rey del siglo IV que había cometido un delito contra su hijo y por ello las Furias habían venido a castigarle. Con el toro de su lado se encaminaron al palacio real, un edificio muy antiguo, muy tradicional, donde acabaron siendo recibidos por los reyes que gustosos permitieron que se realizase allí el sacrificio. Algo que sin duda puso muy contenta a una de ellas, Alecto, y no a sus dos hermanas pero así son los volubles corazones de las divinidades. Nox recibió entonces un mensaje de Thalia de que pasaría a recogerla 45 minutos después, así que literalmente volando se fue al club Boukephos de la ciudad para poder limpiarse la sangre y vestirse adecuadamente para su cita habiendo, eso sí, impartido valiosas lecciones sobre emojis y similares a Aleksei. El cual fue en busca de una cabra para el sacrificio a Hermes que requería el plan de reunir a Zeus con su hermano.

Thalia llegó al club en su carro tirado por el pegaso y del brazo (pero distante) fue al restaurante escogido por Nox a recomendación de uno de los guardias del Rey de la polis. Un restaurante que ya salió en nuestro telar cuando, meses atrás, se habían reunido por primera vez Argos, Zoi y Aleksei en él, antes de visitar por primera vez al Oráculo de Delphi. Fue una cena encantadora y, a medida que iban cayendo las copas de vino (que ni el espartano ni la troyana toleraban demasiado bien) esta se fue abriendo poco a poco. Le habló de cómo había abandonado su vida en pos de sus sueños y ambiciones, de su relación con Ioannis como mentor, del miedo a no ser capaz de llenar sus zapatos cuando él recibiese la Ambrosía o fuese reclamado al Inframundo, y muchas otras cosas. Nox le habló de su educación en Sparta, de su música, y otros temas, pero el joven fue mucho más cuidadoso y reservado que su acompañante de la noche.

A Aleksei aun le tocó esperar a solas con la cabra durante un buen rato, hasta después de que el último peregrino hubiese regresado a su hotel y alojamiento. Al menos pudo aprovechar las nuevas tecnologías y las lecciones de emojis para obtener preciados tesoros en forma de selfis picantes de Circe de Heraklion, y formar así la promesa de que iría allí para el Gran Festival de Anfitrite a finales de mes. Corriendo desde que el barco la había dejado en la costa, Zoi se reunió con él y juntos realizaron el sacrificio de la cabra para que Hermes entregase la falsa invitación al Rey del Inframundo y poner en marcha así el plan de Ioannis. De lo que ocurrió en resultado de ello, de momento no supieron nada, pero sí recibieron mensaje de Nox y de Argos para celebrarlo todo en la discoteca Ambrosía de Ephyra.

Y allí es donde se cruzan de nuevo las hebras de los cuatro. Argos, que llevaba ya horas allí tras el trío de la playa, ha hecho de la sofisticada discoteca un caos de alcohol, bailes y verdadera fiesta. Nox, por su parte, conocido desde hace tiempo de los puertas y camareros del local donde tiene su propio espacio VIP consigue que los demás accedan a la alegre locura del interior. Nadia se les une, hay bailes entre Nox y Thalia, Zoi se ríe de un lado a otros e incluso tienen la oportunidad de reencontrar a Gina, que claramente lleva un mes recuperándose de su divorcio de fiesta en fiesta. 

Y así es como acaba aquella noche, una noche mágica más en la Liga, en la más hermosa de todas las polis: Ephyra, aquella que fundó Sísifo tantos milenios atrás.

 

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