La fenix y el gremial
El entrechocar del acero y el s isear del escudo llenaban el ambiente, junto a la respiración acelerada de las dos mujeres. La concentración de ambas era completa, el sudor corriendo por sus frentes en pequeños cauces de energía ya gastada. El hacha de la vuldrok se alzó con rapidez para descender con salvaje fuerza sobre el escudo de la espadachina, que confió en que este aguantaría para, suave y lentamente, colar su espada por debajo de la protección de la barrera energética de su rival . Pero, ante la amenaza, la bárbara dio un paso atrás saliendo del alcance de su oponente una sonrisa de satisfacción ante el choque brutal. -Mi señora, el Gran Inventor de los Talebringers solicita audiencia- la voz del Chambelan Imperial sonaba incómoda, como siempre le ocurría cuando interrumpía los entrenamientos de la Emperatriz. -Hacedle pasar. Buen entrenamiento Ase , a ver si tenemos ocasión de retomarlo mañana- con afecto, la gobernante de los Mundos Conocidos estrechó el ...