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La fenix y el gremial

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El entrechocar del acero y el s isear del escudo llenaban el ambiente, junto a la respiración acelerada de las dos mujeres. La concentración de ambas era completa, el sudor corriendo por sus frentes en pequeños cauces de energía ya gastada. El hacha de la vuldrok se alzó con rapidez para descender con salvaje fuerza sobre el escudo de la espadachina, que confió en que este aguantaría para, suave y lentamente, colar su espada por debajo de la protección de la barrera energética de su rival . Pero, ante la amenaza, la bárbara dio un paso atrás saliendo del alcance de su oponente una sonrisa de satisfacción ante el choque brutal.   -Mi señora, el Gran Inventor de los Talebringers solicita audiencia- la voz del Chambelan Imperial sonaba incómoda, como siempre le ocurría cuando interrumpía los entrenamientos de la Emperatriz.   -Hacedle pasar. Buen entrenamiento Ase , a ver si tenemos ocasión de retomarlo mañana- con afecto, la gobernante de los Mundos Conocidos estrechó el ...

Tiempo de Anatemas 46: La senda de las damas de las estrellas

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Hubo un tiempo en que las Cinco Damas de las Estrellas danzaban entre supernovas y nubes de gas, sus vestidos vaporosos con la luminiscencia de distantes enanas rojas. La enérgica y ágil Mercurio, la apasionada y bella Venus, la iracunda y fiera Marte, la misteriosa y sabia Júpiter, y la sobria y severa Júpiter. Eventualmente, las cinco damas se unieron al Sol Invicto y a Luna en los Juegos del Destino. Y la Creación siguió avanzando, lejos del conocimiento de las cinco, o incluso de muchas de sus hijas. Fides, la Dama del Final de la Lealtad, era una de esas y se volvió ante el Dios del Papel de 4,5, el Dios de la Tinta no Invisible y la Diosa de los Momentos Incómodos, en silenciosa expectativa. Seria y sobria, escuchó las palabras de los dioses con aturdimiento e incomprensión. No era posible que los solares hubieran sido usurpados, ni que los siderales se hubiesen vuelto contra sus mandatos o los lunares perdido sus castas. Eran cosas inadmisibles e inauditas, alegatos muy serios q...

Una conversación sobre el pasado y el futuro

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Por una vez, la lluvia no golpeaba la ventana de la habitación, aunque las nubes hacían del día uno oscuro y plomizo como todos en la capital imperial. Era fácil creer en el apagado de los soles bajo aquella sempiterna luz mortecina, muy raramente teniendo la ocasión de ver el sol brillando con todas sus fuerzas.  Pero en el saloncito de té, la atmósfera era cálida y tranquila. La chimenea electromecánica chisporreaba falsamente mientras lidiaba con la humedad ambiental así como con la temperatura. Las bebidas, suficientemente frescas como para ser agradables pero no tanto como para estar frías, estaban a medio consumir en sus vasos sobre la mesita baja. Y en los sillones, cómodos y confortables, la Emperatriz conversaba con un monje eskatónico, el anciano abad del monasterio más importante de Byzantium Secundus. La única figura en pie, silenciosa en una esquina, era la mole de Gawain, tranquilamente vigilando el lugar para evitar cualquier posible incidente; una vez había fracasad...

Tiempo de anatemas 45: La tortuosa senda del sol y el destino

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Una niña de preciosos ojos grises entrena en el dojo, al lado de un joven, algo mayor. Durante años combaten y se enfrentan y de esa rivalidad nace primero una amistad y luego, en la adolescencia, un amor. Uno del que ambos se avergüenzan porque es nuevo y distinto y no lo saben manejar, pero que se hace corpóreo cuando ambos alcanzan la ceremonia de la mayoría de edad y, bajo las estrellas, se dan un primer beso. Pero esa no sería una felicidad duradera y la joven Princesa del Cuarto Loto, pocos años después, sería separada del Guardián de los Pasos Silenciosos. Al lado de Tinta Negra y el resto de su círculo solar, partiría hacia el este a crear el polo de la madera, pero incluso en la distancia, ese amor permanecería, en intercambios de cartas y pequeños regalos.  Pero tampoco eso iba a durar y finalmente llegó el ocaso de la Primera Edad, y la Princesa estuvo allí, al lado de Yueh cuando se encerró en su manse, con Tinta Negra cuando preparaba su ritual de purificación, junto a...

Edad del Fuego 25: Donde no brilla la luz del Profeta

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En los bosques de Gwynneth, Lázaro organizó la cita prometida a Astra. Recogida por un carruaje llevada por el joven Jabir que le cantaba una apropiada ópera, con un vestido nuevo y blanco, fue llevada a una colina sobre el mar del planeta. Y allí la esperaba el cura para pasar juntos esa mañana, entre risas e historias, bajo el doble sol que les iluminaba. La gremial recompensaría el esfuerzo con un primer y suave beso en los labios. Probablemente no debería haber comenzado por aquí con todo lo que estaba pasando pero qué le vamos a hacer, soy un romántico. Pero vayamos a Iver primero, donde Macarena se preparaba para el encuentro con Yareth Chauki, hijo de la Señora de la Casa, organizado por la Decana Reeves. Aunque la violencia no llegó a tener lugar, fue una conversación tensa y complicada, marcada por la desconfianza de una traición cometida mucho antes de que ninguno de los dos hubiera nacido, y por el uso de poderes psíquicos por parte de la Hazat, que pudo ver en la mente del ...

Tiempo de anatemas 44: El fluir de la vida

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Llevada por el viento en su suave abrazo pre-otoñal, una hoja amarillenta recorre el polo de la madera, mostrando como la vida lentamente recupera sus cauces. El comercio en mares y ríos, la lucha en campos de batalla. Todo ello libre ya de la influencia de la nefasta torre de hueso que antes se alzaba en Thorns. Y con ella asistimos a cómo el joven Chan va a exaltar durante una de las lecciones de Megara en la Escuela de Filosofía de Nexo. Para evitar que se supiese que el joven era un solar, la Atardecer se lo llevó a su despacho para que pudiese hacer el proceso con tranquilidad y a salvo.  Pero eso no iba a ocurrir, pues mientras el joven exaltaba, los demás integrantes del círculo acudieron, Ventura discutiendo con Synn en torno a la naturaleza divina del Sol Invicto. Y si todo su culto era una mera secta, como defendía la Cénit, Y Lytek, Dios de la Exaltación y mano derecha del patrón de los solares, no estuvo nada contento con las palabras de la nigromante, de modo que cuand...

Edad del Fuego 24: El primer paso en el valle de sombras

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Desde la Plaza de San Paulus en Roma, el Patriarca habla de la necesidad de luchar contra el enemigo de la fe y de marchar a la santa cruzada. Y millones de voces desde docenas de mundos gritan al unísono ¡Deus vult! Perdidos, buscarán la luz entre las tinieblas para que les guíe, sin aceptar que es su propia sombra la que oscurece su vista. Lloremos. Lloremos por un Imperio donde hermano se volverá contra vecino, en nombre de un Dios que simplemente disfruta de la carnicería. En Aragon, las noticias de la cruzada llegaron pronto, y Macarena se encontró con la complicada tarea de convencer al Príncipe y a la Princesa de su plan para solventar la amenaza de la existencia de la Casa Chauki sin necesidad de una guerra. Una tarea entorpecida por la ira de los gobernantes Hazat ante el hecho de que Iver no fuera a ser incluido como objetivo de la cruzada. Pero aún con los problemas de cara, la joven logró convencer a los Señores de la Casa de su plan de casar a su madre con uno de los here...