Sentados a la mesa
El comedor de la familia estaba inundado por el olor de la comida recién hecha. Todos estaban ya sentados en la mesa menos el hijo mayor, que se apresuró a tomar su lugar intentando que no se notase que llegaba tarde. En la televisión las noticias hablaban de un supuesto romance entre una actriz y el director de la película que se estrenaría en verano, pero nadie de la familia prestaba demasiada atención. Bueno, los padres no prestaban atención a eso, la hija quinceañera tenía los ojos anclados al móvil como siempre y no prestaba atención a nada que existiese en Gaia. El padre separó la mejor grasa de la carne y la dejó caer en las brasas. La Hecatombe fue acompañada de una breve plegaria a los dioses, Hefesto en especial, para ayudar con la situación de la tienda. Y fue seguida de una breve bronca hacia la pequeña de la casa por no prestar atención a los ritos a los dioses y estar enfrascada en el móvil. Lo mismo de todos los días, al fin y al cabo, y con una mirada de resignació...