Entre mundos

 

Los científicos consideran que el espacio y el tiempo son magnitudes medibles, observables, constantes. Tomando notas y haciendo experimentos en el Alto Reino del Asha, en Eire o Nihon se obtienen los mismos resultados, así que debe ser algo que existe por si mismo. Ignoran, como sabe ella perfectamente, que no son más que el resultado de la voluntad divina, como todo lo demás. El tiempo no es más que otra forma de ver la distancia entre dos momentos de cambio en la vida, entre dos encrucijadas. La voluntad de Gaea de formar valles, montañas o playas no es más que el aspecto externo, visible y medible, de la realidad: la vida es transición, es el dominio de la Portadora de la Antorcha, y no se mide en días o kilómetros sino en vivencias, experiencias, reflexiones y transformaciones. 

Un día estás comprometida, al siguiente eres viuda. Y mientras termina de recorrer el espacio entre espacios, la trastienda de la realidad física, Sappho es consciente de que otra transformación ha tenido lugar. Un paso está en las encrucijadas que dividen el mundo, otro paso está sobre el cesped de una pequeña isla. Con curiosidad, uno de los cerdos se aproxima a olisquearla, mientras otros juguetean bajo el sol y la tranquila mirada de un lobo. Aeaea es otra prueba de lo frágil que es la definición científica de la realidad, pues no se encuentra en Gaea sino en un espacio a medio camino entre lo físico y lo divino. Su existencia es mera manifestación de la voluntad de la diosa que se aproxima sonriente desde la mansión. La hija de Helios y Perse puede ser una divinidad menor si se la compara con Hekate o Zeus, pero su poder sigue siendo de una fuerza tal que se siente palpablemente incluso con la distancia que se reduce con cada paso.

-¡Sappho, querida, que bueno es verte!-

Las dos brujas se sonríen. Hay poca gente que Circe reciba con alegría en su isla, y la mayoría de los que así son bienvenidos lo son porque han capturado el corazón de la diosa de un modo u otro. Pero Sappho no tiene esos afectos de la de Hermosos Cabellos, lo que inicialmente tenía era la protección de su Matrona y eso bastó para que, con el tiempo, entre ambas mujeres se desarrollase inicialmente un entendimiento y, después, una amistad. Circe había sido quien la había ayudado a centrarse en la venganza después de que Achillea lograse que los espartanos matasen a su amado Diomedes. Y ahora Hekate le había prometido darle su venganza si seguía sus designios, de los cuales la dueña de la isla era parte también.

-Saludos, Circe. La misión de que el Collar de Harmonía llegase a manos de Calliope Itháki ha sido completada, aunque la intromisión de Achillea ha hecho que perdiésemos el refugio de Delphi. Ares se ha entrometido, y con él sus hijos.-

El informe de lo ocurrido minutos atrás todavía sacude la sangre en las venas de Sappho, cuyo odio por la líder de MYRMIDON no tiene límite. Han pasado tres años, pero en las encrucijadas del tiempo, lo ocurrido durante el asedio de Néa Athína es todavía extremadamente reciente para ella. Más presente que cosas que ocurrieron solo una semana atrás, fruto de la maneabilidad y adaptabilidad de un tiempo que no es más que la manifestación de Chronos, el Abuelo Tiempo. 

-Ay, querida, ¡siempre tan seria! Vamos dentro, he preparado unas mimosas mágicas con plantas de mi huerto y pondremos a alguno de los héroes a que nos entretenga. ¡Seguro que te vendría bien un masaje en los pies dado por Maximo Julius, ya sabes lo bueno que es!-

Alegre y con una sonrisa que poca gente tenía la oportunidad de ver, la diosa enlazó su brazo en el de la Elegida y la medio empujó hacia la antigua mansión. 

-Dime, ¿ya has conocido al nuevo Elegido de Hekate? ¡Es bien guapo, a que sí! Sus amigos también son atractivos, pero demasiado jóvenes para mi gusto...-

-Si, Circe, he tenido oportunidad de conocer a Aleksei y es atractivo. ¿Te has quedado prendada de él como te pasó con Ulyses o Picus?-

Si algo le gustaba a la diosa cuando estaba en confianza era cotillear. Podía ser muy celosa de su soledad y no intervenir demasiado en los asuntos de los dioses, pero las noticias de amoríos y los rumores de escándalos eran tan parte de ella como del resto de la familia divina. Juguetonamente, Circe le dió un golpecito a Sappho en el antebrazo entre risas, mientras uno de los héroes renacentistas, Pyraeas si la Elegida de Hekate recuerda correctamente, se acerca a ambas con sus bebidas listas.

-Ay no, querida. Sin duda lo he pensado, ¡el bribón se resistió a mis encantos en mi propia isla! Incluso puso a dormir a sus amigos para que no me acompañasen, ¡inaceptable!- dice entre risas mientras bebe un primer trago de su mimosa y lanza un suspiro de aprobación, si a la bebida o al Elegido es difícil de saber.

-A Picus le convertiste en un pájaro por rechazar tus avances...-

-¡Oh, sí, claro que sí, es lo que se merecía! Pero no, Aleksei no me ha rechazado, solo ha jugado con cuidado sus cartas, y eso lo hace más interesante. Y, sinceramente, estaba pensando que fuese para ti, no para mi. Ya va siendo hora de que te quites el luto por Diomedes y eches una canita al aire... ¿no es así como se dice ahora?-

Circe ríe juguetona mientras entran en la mansión. Un cantante de ópera, que otrora fue Elegido de Afrodita, está cantando una versión del Aria de la Reina de la Noche.

-No es hora de romance, tenemos una misión para mi matrona y ese es el camino para obtener mi venganza. La sangre de Achillea será derramada y ella sabrá que es por mi mano que su vida se detiene antes de que pueda beber la Ambrosía y ascender al Olimpo.-

Aunque habla con tranquilidad, la ira fría y terrible de Sappho es palpable en cada una de sus palabras.

-¡Ay querida, siempre es hora de romance! ¡Vive un poco, dale un gusto al cuerpo! Sabes que Aleksei es parte de los planes de la Portadora de la Antorcha y que sus decisiones acercarán o alejarán tu venganza, ¡así que sedúcelo para que elija bien!-

-¡Circe! No uso el sexo como arma, uso magia y encantamientos como armas.-

-¡Oh, qué desperdicio entonces! Estás camino de volver a ser virgen de tan poco uso das a lo que los dioses pusieron entre tus piernas, ¡y no sabes lo bien que sienta un revolcón bajo la luz de Selene, en territorios prohibidos!-

-Prohibidos para ti por ser una diosa, no para mi.-

-¡Tecnicismos!- la risa de Circe llena el salón y se oye con nitidez por encima de la voz del cantante. Maximo Julius se acerca solícito para darle un masaje en los pies, pero la diosa levemente mueve la cabeza para indicarle que se dedique a Sappho que, renuentemente, deja que el antiguo héroe la descalce.-¿Te he contado ya cuando Marco Polo encontró la isla?-

-Me estoy dejando dar el masaje, y aplaudo la calidad de tu mimosa, pero tenemos que hablar de la siguiente fase. Y de la intervención de Ares.-

-¡Qué aburrida eres a veces! No te preocupes por esas cosas, disfruta del masaje y yo te cuento. Como diosa he sido llamada al Olimpo pues Zeus tenía que juzgar el último escándalo de Hefesto y Afrodita, ¡los muy pilluelos se habían intentado divorciar ocultos en Gaea! ¿Te lo puedes imaginar? El escándalo, aun estoy disfrutando de la imagen de los dos humillados por su ardid. Y la muy loca de ella disfrazada toda virginal, como si fuese una vestal o algo, ¡no engaña a nadie pero qué divertido! Y parece que el Cojo usó a su Elegida para congraciarse con el Portador de la Égida y esta les llevó a tu refugio en Delphi. Y él todo servil intentando que Zeus le perdonase a cambio de eso, mira que es feo pero aún peor es un pusilánime. Y un cobarde, tendría que haber retado a Ares a monomachia por la mano de su esposa, o algo así digno de una leyenda, y no esconderse en su forja a hacer collares para fastidiarles a través de hacerle la vida imposible a Harmonia y sus descendientes. El Dios de la Guerra, siendo parte del triángulo con el matrimonio humillado, pensó que destruir a todos los que allí estabais era una buena forma de ganar el apoyo de sus padres los Reyes del Olimpo y mandó a su Elegida y a sus hijos a por ti. Hay que reconocer que cuando se pone la armadura y coge la lanza y todo eso, el bribón tiene su aquel, aunque es un bruto. Yo creo que debe empotrar bien, pero he oído decir que la tiene pequeña... Incluso tu mentora, Matrona o como lo quieras llamar, fue llamada ante el trono del que Blande el Rayo para rendir cuentas, pero se negó. ¡Oh, la furia de Zeus por esa afrenta no se va a pasar rápidamente! Pero ella tiene razón que, como Cthóntica, tiene esas prebendas y se quedó allí firme, mirando al Rey con sus tres caras y sin ceder un palmo. Este intentó quitarle hierro al asunto con una broma, pero todos sabemos que no perdona con facilidad y seguro está pensando una forma de ponerla en su lugar delante de toda la corte.-

Circe hablaba encantada de escándalos y chismes divinos, moviendo las manos con gracia y naturalidad, siempre al borde de derramar un poco de su copa pero nunca haciéndolo. Comedida, a su lado Sappho bebe con tranquilidad, una sonrisa de placer ante el trabajo que en sus pies hace el héroe romano. 

-Entonces, ¿ahora qué?-

-Ahora esperamos, querida, y recibimos algo de cariño. El Collar tiene que hacer su efecto sobre la Tirana de Ithaca y esta debería desestabilizar la posición de Poseidon en lo profundo, bajo Oceanus. Y así, el cambio ocurrirá, lentamente, a medida que el Trono del Olimpo se va quedando cada vez más solo. Debemos permanecer escondidas por ahora de la entrometida de Atenea, que se huele algo. Pero creo que está más pendiente de Ares y sus tejemanejes en este momento y no sabe del todo lo que está pasando. Otra que haría bien en echar un polvo y dejar atrás todo eso de ser una diosa virgen y demás chorradas antiguas. ¡Que es el siglo XXI por amor de Kaos! ¿Le contaste los planes que tenemos a Aleksei, como habíamos hablado?-

-Sí. No me gusta, pero sí.-

-¿Y qué planea hacer él con respecto al Collar? Y, más importante, ¿qué vas a hacer para que elija lo que tiene que elegir?- 

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