Sentados a la mesa


El comedor de la familia estaba inundado por el olor de la comida recién hecha. Todos estaban ya sentados en la mesa menos el hijo mayor, que se apresuró a tomar su lugar intentando que no se notase que llegaba tarde. En la televisión las noticias hablaban de un supuesto romance entre una actriz y el director de la película que se estrenaría en verano, pero nadie de la familia prestaba demasiada atención. Bueno, los padres no prestaban atención a eso, la hija quinceañera tenía los ojos anclados al móvil como siempre y no prestaba atención a nada que existiese en Gaia. 

El padre separó la mejor grasa de la carne y la dejó caer en las brasas. La Hecatombe fue acompañada de una breve plegaria a los dioses, Hefesto en especial, para ayudar con la situación de la tienda. Y fue seguida de una breve bronca hacia la pequeña de la casa por no prestar atención a los ritos a los dioses y estar enfrascada en el móvil. Lo mismo de todos los días, al fin y al cabo, y con una mirada de resignación el padre comenzó a repartir la comida entre todos, bajo una mirada cariñosa y comprensiva de su esposa que sabía bien cómo era su pequeña adolescente para estas cosas.

-Luego voy a acercarme al templo de Hera. Mi hermana está ya cerca del parto y quiero dar de comer a los pavos reales y hacer unos pocos sacrificios para que vaya bien. Desde el divorcio con ese malaka infiel la pobre necesita buenas noticias y el embarazo es muy importante. Ojalá Hermes lleve el alma de ese desgraciado pronto al encuentro con el Barquero y le reciban en los peores salones del Que Tiene Muchos Invitados, en las profundidades mismas del Tartaro si es posible- la madre comentó, mientras cogía el plato que le tendía su marido, la acritud y el enfado tiñendo su tono al pensar en su ex-cuñado.

-Puede que su vida amorosa tenga problemas, pero dinero y eso no le falta. Y en cambio nosotros vamos más justos, querida, ya sabes que la tienda tiene sus problemas. Parece que en estos días los niños ya no quieren juguetes de toda la vida sino esos juguetes electrónicos que hay que importar, y tras la desaparición de ese carguero en el Mar Negro los precios de todo lo de fuera están por las nubes. Hay que apretarse el cinturón.-

-Lo sé, amor, pero es mi hermana. Y ya sabes lo importante que es la familia- dijo su madre, sabedora de que como siempre su marido le consentiría.

En la televisión, las imágenes cambiaron de las calles de Ephyra a la Acrópolis de Athína, donde los periodistas comentaban el avance en la reconstrucción del Partenón. Las grúas parecían arañas metálicas alrededor de la estructura de mármol y cristal, pero ni con eso lograban reducir su radiante elegancia y belleza.

-Menos mal que esa horrible guerra terminó- comentó la madre, que prestaba vaga atención a la televisión-. Los miembros de la Liga no deberían ir a la guerra unos contra otros. Deberíamos estar todos unidos como una gran familia.-

-Ya sabes cómo es Esparta, querida, y la mediación de los sacerdotes y embajadores en Olympia no parece que esté pasando por sus mejores momentos. Nadie hace caso ya.-

-Eso es un muermo- intervino el hijo mayor por primera vez-, lo que yo quiero saber es si me puedo llevar el coche este viernes. Quiero llevar a una amiga a una discoteca...-

-¿La hija de los vecinos? Es buena chica, te conviene- respondió la madre con un asentimiento.

-¡No! Deja de querer emparejarme con esa frígida. Mi amiga es una compañera de clase con unas buenas tetorras que...-

-¡Vocabulario jovencito! No le hables así a tu madre.-

-Lo siento, lo siento. Es más guapa. Y quiero que sea mi pareja para el baile de fin de curso y eso, así que tengo que invitarla a salir unos días y eso para ver si hay química y eso.-

La madre frunció el ceño, no muy convencida de los argumentos de su primogénito. La hija de los vecinos haría mucho mejor esposa y podrían formar una buena familia cuando acabaran sus estudios y se pudiesen independizar. En la televisión las noticias cambiaron a unas declaraciones del embajador persa ante la Liga, algo sobre la estabilidad de Caria y los buenos deseos de paz y prosperidad en estos nuevos tiempos. Le seguirían unas declaraciones del embajador egipcio con sus deseos de unidad y orden, y los del cartagines de riquezas y progreso. Nadie les prestaba atención, y por primera vez la pequeña de la familia tomó la palabra, sin levantar los ojos del móvil.

-He decidido que voy a dejar la escuela.-

Se hizo el silencio, y la sorpresa y frustración en los ojos de los padres fue patente, pero la pequeña siguió hablando.

-Lo he comentado con mis amigas y voy a hacerme influencer en Dramatis, que ya tengo 237 seguidores. Voy a sacar un Panteon para que mis seguidores me puedan donar dinero y con eso me meteré en crypto. Y de ahí a poder irme a Heraklion y ser vista por la gente guay en la playa y las fiestas que me dará para hacer reels con impacto y atraer la atención de las grandes marcas. Yo creo que Afrodita Ousiódis se ha quedado sin representante de su línea de cosmética y es una gran oportunidad si consigo que se fijen en mi antes de...-

-Suficiente- la voz de la madre sonó tajante-. No digas más barbaridades. Toda la isla de Creta es un disparate degenerado e inmoral ¡y no dejaré que mi hija ponga los pies en ese lugar alejado de la bendición de Hera y de la respetabilidad que requiere una familia! Seremos humildes, pero nuestro nombre importa y no lo vas a restregar por el fango como si fueses una prostituta.-

-¡Pero mamá...-

-Ni pero ni nada. Tu madre ha hablado y yo estoy de acuerdo con ella. Terminarás tus estudios, tendrás una profesión y un buen marido y serás la guía de tu propia familia. Así es como son y deben ser las cosas en esta ciudad, y como deberían ser fuera también si somos honestos. Pero no todas las ciudades de la Liga tienen la buena fortuna de estar consagradas a Zeus y Hera, y muchas no tuvieron buen sentido a la hora de elegir a sus patrones. Heraklion... ¡lo que nos faltaba!-

Dramáticamente, la joven tiró el tenedor contra el plato y se levantó furiosa de la mesa, sus sueños adolescentes aplastados. Lo único que dejó en el aire, aparte de una larga retaíla de insultos, fue un "os odio" que resonó en el salón más que las noticias de lo que estuviera haciendo la monarquía macedonia en pantalla.

-Por Hera, ¡parece que a esa niña le ha entrado Eris en la cabeza!- su madre se llevó las manos a la cara dramáticamente, mientras su marido le ponía la mano en el hombro para reconfortarla.

-No te preocupes querida, sabes que es buena niña, solo que está en esa edad. Y cuando se junta con sus amigas es como si Ekho estuviese presente y solo se repiten unas a otras las mismas chorradas. Se le pasará con los años, no te preocupes. Tú no eras tan diferente de ella a su edad...-

-¡Oh, no te atrevas a compararme! ¡Yo jamás pensé en irme a Heraklion!-

-Cierto, pero bien que querías escaparte a Ephyra a conocer ese actor del que estabas enamorada...-

-¡Bah!- fue la respuesta de la madre, pero su sonrisa demostraba que había verdad en aquellas palabras.

-¿Y qué tal van los estudios?- preguntó el padre volviéndose hacia su primogénito.

-Bien, bien, muy bien. Ayer tuvimos examen de los Theoi y la profesora fue a pillar. Tuvo que poner una pregunta super rebuscada de las doce pruebas de Herakles para quitarnos a todos nota. ¡Nos tiene manía esa arpía! Pero quitando esa pregunta todo ha ido muy bien.-

-¿Y en el atletismo?- preguntó la madre con interés- ¿El entrenador os está preparando bien? Mira que los juegos de la ciudad se acercan y el nombre de la familia va a correr contigo en el stadio.-

-Si mama, el entrenador nos entrena bien. No tienes que preocuparte, no vamos a haceros quedar mal ante el resto de padres de la polis. No vamos a correr en unas olimpiadas al fin y al cabo, solo es una carrera local como todos los años.-

Ella sonrió satisfecha con la respuesta, mientras comenzaba a levantarse para llevar los platos al fregadero y recoger la mesa. Las noticias estaban terminando con el estreno del nuevo álbum de la cantante de moda del momento, pero el joven atleta sabía que esa era música para chicas como su hermana. Ella siempre decía que Apolo o Euterpe tenían que haberla bendito, pero él sabía que solo era música sensiblera para nenitas impresionables. Si los dioses habían bendecido a esa vocalista era por el culazo que se cargaba, no por como interpretaba baladas ñoñas.

-Estaba todo delicioso, querida. Pero me temo que me tengo que marchar- dijo el padre poniéndose en pie-. He quedado con los de siempre en el ágora para ver qué pasa con las importaciones tras los problemas del mar y si el Wanax va a hacer algo al respecto o no. Tendremos que hacer probablemente algún sacrificio a Hermes o Hécate para que los siguientes navíos lleguen sin problemas a puerto y puedan ser transportados hasta aquí . Te dejo el dinero para tu visita al templo de Hera en la entrada.-

Se despidió con un beso afectuoso de su esposa y se dirigió a la entrada para retomar la jornada laboral. Si solo fuera un poco mejor la tienda podría coger un esclavo para ayudar con las tareas y el inventario y todo el resto del trabajo, pero no parecía que las cosas fueran a mejorar en breve. Quizás no lo hiciesen nunca, los hombros de Atlas cargaban un mundo que estaba cambiando con las nuevas tecnologías y juguetes de toda la vida se quedaban sin mercado. 

-Mamá, ¿crees que si saco buenas notas me darán la beca para ir a la Acadímia de Athenái? Realmente quiero estudiar allí y tener una carrera para poder tener más que una juguetería vieja...-

-Esfuérzate cariño, y los dioses se encargarán de recompensarte. Siempre y cuando...-

-Ya, ya, ya se mamá, siempre y cuando les respete y no me crea más que ellos. Lo mismo de siempre.-

Su madre afectuosamente le agarró la mejilla.

-¿Ves por qué hay que recordártelo? Si ya te crees más listo que tu vieja madre, ¡ese ubris te llevará por mal camino!-

Pero la caricia maternal y la risa que acompañaron a sus palabras mostraban que estaba cualquier cosa menos enfadada con su primogénito. Y, con un beso en su mejilla, él salió a ver a sus amigos. Ya haría más tarde los deberes y otras tareas, primero había que juntarse con la cuadrilla, jugar un rato a la pelota y hablar de chicas.

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