Belle Epoque 7
Cuaderno de estudio, 16 de mayo de 1905:
Prácticamente he estado todo el día trabajando en el cuadro, solo la breve visita de Elise rompió mi concentración con su siempre bienvenida compañía. Es un trabajo complicado, muy distinto a mis trazos habituales o las formas retorcidas del Maestro Goya que llevo tiempo estudiando. Un uso muy diferente del claroscuro, un gesto muy austero y severo, un todo que es un reto. Bienvenido sin duda, pues es con pruebas como estas con las que uno puede llevar su técnica a nuevos niveles de maestría y conocimiento. Y al menos, con la caída de la tarde, el trabajo está completado por ahora.
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Drahy otce,
Tras una mañana de preparativos y trabajos en la embajada, tuve finalmente tiempo para escaparme a ver a Herr Garnier por la tarde. He de reconocer que me preocupa la desaparición de Frauline Brandès, la actriz principal del elenco que en breve deberá actuar ante el Emperador. Concuerdo con Herr Garnier que probablemente se trate de algo menor, fruto de las emociones fuertes y volátiles de una actriz joven, probablemente nada serio. Pero que no se trate de algo grave no quita que, si no está lista y con el libreto preparado, habrá que recurrir a su suplente para la interpretación de Lebuse ante su Majestad y creo, acaso me equivoco, que hay demasiado en juego como para poder estar tranquilo con una actriz segunda. Claro que tampoco hay demasiado que pueda hacer, en cualquier caso.
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El Teatro Italiano, para muchos un templo, no es más que un mausoleo de piedra que se engalana de negro ante la pérdida de una de sus estrellas. Una constelación no es tal cuando sus puntos de referencia desaparecen, así que este dramatis personae se presenta en la prisión de madera y tinta para tratar de transformar tragedia en comedia. Entre falsos y afectados artificios del arte atrapada en un escenario, el Director Gavriel se muestra más que colaborador con esta máscara vacía que danza en su interpretación de un detective. No está demasiado preocupado y creo que puede tener razón cuando dice que probablemente la estrella fugaz no haya encontrado un destino funesto, sino que se haya absorto en sus estudios de interpretación en el Moulin Rouge.
Desciende el telón y cuando de nuevo asciende a un nuevo acto de espejos y mentiras, el escenario muestra ese singular centro cultural parisino. Antro decadente para unos, espacio de libertad para otros, y acaso simple empleo para muchas. Es entre sus sombras afectadas y sus estrellas disimuladas donde aparece el rastro de la desaparecida y perdida. Pero la narración pronto torna al horror, a la oscuridad de la villanía de quien se aprovecha de los demás con falsas oportunidades engalanadas de miedo. Un monstruo con aspecto de hombre, un demonio oculto como cineasta italiano, cuya obra se está proyectando por primera vez en Versalles, una historia muy apropiada del rapto de una dama y su encierro en una oscura torre. Una prisión de tinta, pero sobretodo de celuloide.
Un nuevo cambio de escena, un tercer acto de esta historia, de esta danza macabra de improvisación y muerte. Los Cines Lumiére, pues si alguien puede ayudar a la estrella robada es el Presidente del Concilio de las Cadenas. El Maestro del Horror Educativo, en inesperado giro de guión, ya se encuentra en el antiguo palacio de la realeza decrépita y corrupta. El público contiene el aliento ante la revelación y ocurra lo que haya de ocurrir, este dramatis personae se encuentra demasiado lejos para poder hacer nada. No puede más que enviar un mensaje por cable, una información, una advertencia de cautela, que acaso facilite tornar el final auspiciado y temido, en uno más optimista.
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Así que tras la visita al domicilio de Herr Garnier, me preparé para el estreno de una nueva obra de teatro, creada por el afamado Herr Ravel. Una historia nueva, de un autómata que muchos esperan que cause furor en esta nueva temporada teatral de la ciudad. Tuve la buena fortuna de encontrarme con la siempre fantástica Frauline Müller y su encantador compañero Herr Lefevre en la entrada, y sin duda ella se veía afectada. Poco sabía yo en aquel momento de los horrores que la escritora había enfrentado ese día y el que aun nos quedaba por enfrentar juntos.
Pues otce, la obra del autómata fue a la vez espectacular y espeluznante. Por primera vez desde mi llegada a París hice mis mayores esfuerzos por no dejarme conmover por la puesta en escena, especialmente una vez la deformada mente de Herr Ravel modificó una historia ya de base oscura como Sandman para revelar profundos tintes de obsesión con Frauline Lecat. Tanto es así que comenté con mis compañeros de la entrada lo que estábamos viendo, pues ellos comparten también mucho tiempo con la diva cantante que debe ser el centro de Lebuse, y no solo yo estaba entendiendo el horrendo mensaje subyacente en lo que ocurría en el escenario, donde el cuerpo del autómata era alimentado con fragmentos de mujeres asesinadas como si de un nuevo monstruo de Frankenstein se tratase. Muchas son las historias de monstruos y demonios de los bosques y montañas que se cuentan en Bohemia, algunas recogidas por los hermanos Grimm, por lo que el supuesto final donde el protagonista fue "castigado" por sus actos no pudo menos que dejar un sabor amargo en mi boca.
Huelga decir que en compañía de mis dos fortuitos acompañantes, los tres nos fuimos al hogar nuevo de Frauline Lecat a advertirla del peligro que corría. Por fortuna, la cantante estaba acompañada por Frauline Dessandre y Frauline Parajes, aunque claramente las tres se mostraban más que afectadas por los complicados eventos del día. No me cuesta reconocer que fue un penoso momento el que tuvimos cuando hubo que añadir nuevo peso a sus hombros con lo que habíamos visto en el teatro. Se hicieron revelaciones oscuras y terribles, que no corresponde repetir aquí pues no son secretos que yo posea sino meramente cargo, y se hicieron también sugerencias de cometer crimenes aborrecibles. Al final, me gustaría creer que prevalecieron las cabezas más frías y los planes puestos en marcha para proteger la seguridad de la cantante fueron a la vez apropiados y comedidos.
Con todo eso asegurado, regresé a la embajada donde he pasado parte de la noche y de la mañana poniéndome en contacto con consulados y embajadas por toda Europa. Por un lado para lograr, exitosamente además, trazar las rutas por las que Herr Ravel fue desde Toulouse a París; y por otro, infructuosamente de momento, para tratar de localizar donde el director de la historia de la torre (que resultó ser secuestrador de Frauline Brandès) reaparezca tras aparentemente huir por las fotografías. Al menos he podido informar a Frauline Lecat de lo descubierto y, aunque no es mucho, espero que pueda ayudar a que esté tranquila y se pueda encontrar una forma adecuada de lidiar con el problema; sino, la protección de la embajada ya ha sido ofrecida, aunque esperemos todos que no llegue a ser necesaria.
Así que de momento me despido, siempre a vuestros pies, y abierto a que si vos o cualquiera de los agentes de la Casa descubre cualquier cosa sobre esos dos hombres, podáis transmitírmela cuanto antes. Sin duda uno de ellos es claramente peligroso, y temo que el otro pueda serlo también.
Maximilian Belcredi
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Es con un nuevo día, con las tenues luces del alzarse del astro mayor, que llega el alivio. La estrella perdida ha sido encontrada y rescatada y se encuentra en reposo en el hospital. Así que esta pálida sombra se encamina allá en este epílogo improvisado a una historia negra, para encontrar a la Voz de París que tiene la misma intención. Juntos deseamos lo mejor a la joven, y es el papel de este pequeño entremés el dejar un buen final a esta historia pues la estrella arrebatada se encuentra en ascenso de nuevo hacia su constelación y acaso pronto pueda de nuevo iluminar unas noches que eran más oscuras con su ausencia.
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Drahy inspirace,
Querida amiga, vuestras palabras llenan de felicidad mi corazón y sin duda, nada tenéis de lo que disculparos. Las formalidades no son más que las trampas que interpone la tradición y la historia entre las personas, y no deben recibir más aprecio que el requerido para que aquellos que disfrutan de ellas no se sientan ofendidos. Yo no soy de esas personas, así que vuestra informalidad es más que bienvenida, como un manantial fresco que desciende de la ladera de la montaña en un día caluroso.
Nada de lo que señaláis merece que me lo agradezcáis, es lo que el afecto y el honor exigen que haga. Pero más importante, si os soy sincero, es algo que vi en vos el día que la vi actuar ante el Consejo de las Artes. Si me encandilasteis entonces no fue solo por la belleza de vuestro canto o apariencia, sino por la belleza de vuestro corazón. Tenéis una capacidad que pocos en París tienen para sacar lo mejor del mundo a vuestro alrededor sin siquiera pretenderlo, como demuestra que convirtierais vuestro anterior hogar en un refugio para artistas jóvenes que necesitan ayuda. Es vuestro enorme corazón el que da vida a vuestro canto y a vuestra danza, y eso es capaz de conmover una ciudad y un mundo como yo jamás podría hacer. Así que si puedo colaborar aunque sea un poco en facilitar que hagáis vuestra importantísima labor, es algo que debo hacer más allá de mis aprecios, es un deber para con el mundo mismo.
Sin duda, París tiene muchos tesoros, pero vos estáis entre los más grandes de todos ellos. Me atrevería a decir que incluso más que el resto de los miembros del Concilio de las Luces y del Consejo de Artes, pues ellos se dejan llevar en mayor medida por intereses políticos y objetivos de poder.
En cuanto a la fiesta de los Strauss, en efecto tengo invitaciones para la misma, la próxima visita del Emperador hace que toda la nobleza quiera congraciarse con la embajada al fin y al cabo. Será un placer, es más, un honor, acudir a esa celebración con vos del brazo. Y no tenéis que aclarar que vuestras palabras anteriores son sinceras, querida inspiración, en nuestros intercambios no habéis demostrado más que la veracidad de esas frases una y otra vez. Así que si compartir esa velada con vos sirve para que podáis hacer un poco más de bien en el mundo, sin duda podéis contar conmigo sin esperar de mi parte que os pida nada en el futuro. No soy un banquero que trafique en deudas y favores, y menos para vos. Además, quiero ver la cara de los miembros de la familia Strauss cuando alguien de mi sangre llegue acompañado de alguien de nacimiento más humilde, pues se que en esos círculos a menudo se utiliza y desprecia a quienes como Frauline Loremant o vuestro querido Herr Rédaux por ser de nacimiento humano y no divino como aquellos que no son nada más que pretensión quieren fingir ser ellos mismos.
Me hace profundamente feliz que Frauline Brandès se esté recuperando, sin duda todos tuvimos la gran fortuna de que vos y Herr David llegaseis a tiempo de rescatarla de tal villano. Los miembros de la embajada aun no han descubierto nada respecto al paradero del infame director, o de vuestro acosador y sus intenciones, pero tan pronto sepa algo seréis los primeros en saberlo. Y por supuesto, estaré encantado de acudir a una velada como esa, la rigidez de la pompa y la circunstancia palidece ante la oportunidad de informalidad con quienes tienen verdadero corazón y no solo la pretensión del mismo.
Así que, sin más intención de robaros tiempo, y esperando con verdadero anhelo la velada en la casa de los Strauss, me despido de momento. Pasaré a recogeros en el carruaje que uso con la antelación apropiada, si os parece bien, y así podremos marchar juntos a ese territorio de oscuridad que sin duda iluminaréis con vuestra presencia. Pues si yo soy una luz que ilumina vuestro camino, vos sois un faro que ilumina el mundo, y a mi con él.
Me despido con caluroso afecto, mi querida inspirace
Maximilian Belcredi
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