Con la compañía del mar y la luna
El sonido de las olas bajo ella es arruyador, tranquilo y conocido. Mientras camina de un lado a otro de su cara terraza a pie de playa, no puede dejar de disfrutar de su compañía. Simpre sintió una sintonía especial con el mar, mucho antes de que ejerciese su tiempo como prostituta e infinitamente antes de que Anfitrite la tomase bajo su manto. Claro que en aquellos tiempos jamás habría soñado con que algún día tendría una casa como esta, ni la vista directa del mar reflejando la luz de Selene como si fuese en exclusiva para ella. Escuchó a su marido trastear en el salón del otro lado de la cristalera que daba acceso a la terraza. Estaba molesto como siempre, sospechando que su actual asistente fuese su amante, o que ella hubiese tomado interés en otros hombres como los recientes Elegidos que habían visitado la isla. No se equivocaba con sus dudas, ella siempre había sido libre como las profundidades acuáticas y él... bueno, con el tiempo se había vuelto controlador, inseguro y, ...