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Never, Ever, Deal with a Dragon

One came from the right and a burst made him explode in a smoke of red blood. The second was following him and tried to take cover behind a small barrier, but suffered the same fate. On the left, two targets took position behind a small wall, but a grenade from the grenade launcher took care of them. Barely five second had passed, according to his cybernetic clock.

The Twisted Reflection

I look at myself in the mirror, but can't recognize the image it brings back. Where I have long dark hair, I can only see the baldness of his skull; I have a well rounded beard, and yet his grin is barely covered by a two day lack of self-attention; if my eyes are dark and determined, his are icy blue and fully demented; he also lacks the tattoo in my face and my implants, his own hidden from sight inside his brain. And yet, he is my mirrored image.

Who Am I?

This is the link to the forum thread where the "Who Am I?" story is being played. Being a collaborative effort among several players, Sepherim's part is only one of the voices, but it's an interesting different take on his story. And it's great to see so many players writing together a story that no one really knows where it's going as it unfolds.

Blood of the Behemoth

Imagen
The boarding bay was full of people and equipment going from one place to another, like a busy hive full of working ants. And, in the middle of all that, Trevor Humedd hugged his family as tightly as he could, like he wanted to take their breaths away. Tears flowed from their cheeks, golden drops in the dim lights of the station. Around them, two dozen families were going through the same ordeal of farewells, while the loading crew moved supply crates, machinery and weaponry ready in the last minute.

Llorando a Europa

Hoy me voy a la cama rodeado por las noticias sobre las peleas entre los países acerca del presupuesto europeo. Sobre si este quiere esto, o aquel quiere lo otro, que si se reparta de esta o aquella manera... y si no es como quieren, veto. Dicen que las empresas las crean los abuelos, las hacen florecer los padres, y las despilfarran los hijos... si eso es cierto, nosotros somos los bisnietos, viendo a los hijos pelearse a dentelladas por los fragmentos restantes del testamento a un sueño.

La Buena Nueva

La gente cree que los ángeles son buenos, bellos y nos quieren. Que hablan con la voz de un padre protector, como Constantino Romero, y se preocupan por nosotros. Que benevolentemente nos guían por el buen camino, nos guardan de los males y luchan contra la Oscuridad del Maligno. Yo también lo creía, pero no hay nada más lejos de la verdad.

Manteniendo el Plan en Funcionamiento

-Ya era hora- gruñó, molesta, Helena, entrecerrando los ojos mientras analizaba al recién llegado en la escasa luz del lugar de reuniones secreto.  -Lamento el retraso- dijo Aquiles, tomando su lugar habitual con un sonido metálico - ya sabéis que a mi me vigilan más que a vosotros y me tienen encerrado. Cada vez es más complicado llegar a nuestras reuniones.- -Basta de perder el tiempo, ¿cómo van los planes? ¿Ulises ha logrado infiltrarse en la unidad asignada?- como siempre, Menelao hablaba con voz pausada desde su trono, superior a los demás.

El Conocimiento

Una puerta se abre, iluminando brevemente un cuarto casi vacío y cubierto de polvo: una estantería carcomida de polilla en un lateral y una mesa con un ordenador en el lado opuesto. Todo reducido a simples siluetas en la oscuridad. Ella se sienta ante la pantalla, un monstruoso esbozo en verde. Su estado de ánimo es alegre. Extrae un pequeño papel con una mala y acelerada caligrafía, y juguetea con él a estirarlo y retorcerlo brevemente. Luego abre un archivo en el ordenador y comienza a teclear.

Vaya Mierda de Siglo

Llueve. Esa lluvia fría y ácida que hace que la piel escueza como su tuviésemos alergia. Pero, ¿cómo no iba a llover? Murphy siempre está atento, y esto es Seattle al fin y al cabo; si Chicago es la ciudad del Viento... bueno, lo era, antes de los Insectos... vaya mierda de siglo.

El Mundo Desde Abajo

Escuchadme, pequeños, porque vosotros veis las cosas con demasiada inocencia. Cada día, os veo jugando con los demás niños de la aldea a las guerras y a las batallas, imitando ser los nobles que no somos. Pero lo que contáis y disfrutáis, como juego que es, dista mucho de la verdad. Os voy a contar cómo fueron aquellos años de mi infancia en los que la guerra partió mi mundo en dos.

Historia de la Pequeña Gente

Es curioso, cuando vuelvo la vista atrás, a aquellos años de mi infancia, lo primero que viene a mi mente no son las historias épicas del Elegido y su batalla a muerte contra el Mal. Por el contrario, me acuerdo del olor del Pan de Doña Wyntherop, porque de aquellas su panadería aún estaba abierta, o de correr entre los surcos de los campos recién arados jugando a la pita.

El Final de la Magia

En mi existencia hay muchas cosas que lamento. Lloro por no haber rescatado a Yniwën de los brazos de nuestros hermanos del Invierno cuando tuve ocasión, atado como estaba por el miedo. Lloro por lo que no vi por ceguera, y lo que no veré por temor. Pero, sobretodo, lloro por la estupidez de mi pueblo, nuestra negativa a ver lo que estaba frente a nuestros ojos. Mientras las hojas se posan por última vez, se que nuestro tiempo se acaba.

La Paz

En Madrid, la paz es algo que se puede encontrar muy próximo al sol. Tan cerca que casi se queman las plumas de la blanca paloma con los rayos del astro rey, como le ocurrió a Ícaro por su osadía. Y, sin embargo, pese a ello, raramente nadie la ve. Permanece oculta, invisible, eclipsada por completo por la brillantez del orbe celeste que se encuentra en sus proximidades.

La Muerte

Ellos susurran a mi alrededor. Puedo escuchar sus palabras con claridad, hablando de tiempos pasados para siempre. Este me habla de su pequeña hija muerta durante las inundaciones de su casa, hace casi un siglo; allí la otra llora su propia violación y muerte en las calles de Génova. Y aquella otra, sólo susurra su nombre. Otros se unen al coro cacofónico de lamentos y protestas, de llantos y deseos rotos. De sueños perdidos.

Bushido y Aguijón

-¡ Ichi ! ¡ Ni ! ¡ San !- Con cada uno de los números, el sensei golpeaba el suelo con énfasis. Frente a él, una veintena de jóvenes ejecutaba los movimientos de la kata , uno de cada vez, al ritmo preciso al que los llevaba el maestro. Parecían danzar, como una elaborada coreografía para un festival, pero aquellos elegantes movimientos podrían volverse letales si cada uno de aquellos niños portase una katana en vez de un boken .