Bajo la Égida del Pantheoi 13:

 


 

 

 

y para Hecate


 Durante más de seiscientos años el trono no ha sido disputado

Pero ahora el mundo se encuentra en una Encrucijada

y cuando esta se resuelva la tierra habrá cambiado para siempre o se habrá estancado para siempre.

Cuatro senderos convergen en el Olimpo

Cuatro caminos se cruzan por nieblas cubiertos

Cuatro carreteras de incertidumbre y dolor

Desde el oeste avanza el Destructor, señor de cenizas y ruinas

Desde el norte converge el Heredero o el Usurpador, revitalizando el eterno ciclo

Desde abajo y desde arriba llega el Humano, sobre un rastro de caos y venganza

Desde el horror llega el Prisionero, cargado de los dolores del mundo

Cuatro rutas al encuentro de un mismo destino

pero la guerra por el Trono no es una batalla de fuerza o ingenio

es una discusión familiar

y se decidirá no por la fuerza de las armas o las argucias

sino por quienes se alinean con quienes en la mesa

si los hermanos son capaces de encontrar tierra en común

y los matrimonios mantenerse

si los padres y los hijos son capaces de entenderse

si los antiguos y ancestrales deciden implicarse con sus nietos.

Estas no son las respuestas que esperabais o buscabais

pero son las que recibís. 

Vuestro sendero y el de otros se cruzan en el centro de la Encrucijada

y en este conflicto, todos tenemos nuestro papel que jugar. 

Quien porta la antorcha en la oscuridad corre el peligro de vislumbrar

aquello que nadie quiere ver, revelar lo que ha estado oculto durante siglos

y lo que se esconde incluso en su corazón.  

Y quien tiende puentes debe guardarse de que los caminos que ellos crean

sean capaces de dirigir al destino que espera y no perderse en la niebla

o colapsar sobre los mares.  

 

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