Bajo la Égida del Pantheoi 4: La larga sombra de la Titanomaquia

 

Al principio de todo fue el tiempo de los Primordiales, con Caos el primero. Gaea, Tartarus y Eros se le unieron y pronto nacieron otros de gran importancia como el Abuelo Tiempo o Nyx. Pero para esta historia nos interesan los hijos de Gaea, en especial Urano, con el que ella se casaría y de ahí nacerían los cíclopes, los hecatoncheires y los titanes. Pero este era un cruel padre y en las sombras, con argucias, su propia esposa y su hijo menor, Cronos, conspiraron contra él. Y fue así como el titán capó a su progenitor y usurpó su trono, siendo maldecido con una profecía de que sus hijos le harían lo mismo a él.

El temor de Cronos fue grande, y cuando su esposa Rhea quedaba embarazada, él se comía a los niños que nacían. Menos al sexto, pues cuando la titanesa supo de su embarazo corrió a esconderse en una cueva en Creta y fue allí donde dio a luz a Zeus, que permanecería escondido pues ella dio a su marido una piedra como alternativa. La cual aun hoy marca el centro del mundo, en Delphi. Zeus creció cuidado por ninfas y su cabra hasta que, ya adulto, usando un veneno de su madre consiguió que Cronos vomitase a sus hermanos. Juntos, los dioses se enfrentaron a los titanes en la primera y más antigua de las guerras, la Titanomaquia, con los ejércitos de un lado dirigidos por el Portador del Rayo y del otro lado Atlas. 

La victoria de los dioses dio comienzo a la nueva edad, con Zeus sentado en su trono en el Olimpo como Rey innegable tras haber castrado y depuesto a Cronos. Pero la profecía le acompaña, pues él también está destinado a sufrir lo mismo que su padre y su abuelo. Al menos, así es como cuentan la historia los mortales... nosotras, que estuvimos allí, sabemos lo que realmente ocurrió, pero aún es demasiado pronto para revelar nuestros secretos.

Regresemos con nuestras cinco hebras, en el momento en que finalmente se encuentran juntas todas. Frente a la oficina de registro de la Liga sus hilos se entrelazan por primera vez, tal como señala el patrón que es su destino. Hablan de sus planes, de la idea de la fiesta de belleza recreando el mito de la manzana de Eris, de la idea de formar un circuito de luchadores para Elegidos, de la apertura de la nueva sede en Heraklion y como todos esos conceptos en realidad se pueden unir en un único e interesante proyecto, una primera aventura en sus sendas. Y una vez tanto Lyra como Dimitris se han inscrito, con los problemas que lleva registrar a un Elegido de Prometeo, todos se ponen en marcha, abandonando el sagrado recinto de la Pythia, el centro del mundo, que se encuentra sorprendentemente silencioso tras el cierre inesperado de recepciones por parte de la principal de las augures.

Un vuelo lleva a Argos a Mycenae, en busca de sus amigos. Ha comprado billetes para que todos vayan con él a Heraklion de fiesta y con su piquito de oro les convence de ello, incluyendo a las chicas que están en el cumpleaños de una amiga externa al grupo. El otro vuelo lleva a los demás ya a Heraklion, donde Lyra se separa para ir a descansar a un hotel mientras los demás se encaminan al local de Bucefala, el club de moteros. Aún no está del todo terminado, pues no se esperaba la llegada de los miembros del club hasta como mínimo la semana siguiente, pero casi lo está y tendrá que servir así como está. Al menos por ahora, la construcción junto a la playa será su refugio y cuartel central, especialmente cuando por la mañana llegue el grupo de zombis acabados que son los amigos de Argos. 

Bromas, piques, lances y risas siguen en un día de preparativos para organizar la fiesta por todo lo alto que planean. Desde que Parmenides monte la página del Panteon.org para recaudar los fondos para la búsqueda del Bellocino, a preparar y diseñar los fliers como hace Zoi (la única que esa noche había dormido en su cama) o colaborar con los trabajos del local. Y hacia la mitad de la tarde se ponen en marcha, cada uno con su misión: Parmenides debe conseguir una "manzana dorada" para el concurso, Zoi y Argos tienen que repartir los fliers, Dimitris y su entrenador buscar a luchadores para su evento pero también para la seguridad en general, y Aleksei conseguir una cita con la influyente Circe de Heraklion. 

Zoi primero pasa por casa a recoger a Melina para ir juntas, y del brazo entre risas y comentarios se ponen al día sobre lo que ha ocurrido con el viaje a Delphi, la Elección de Hermes, etc. Juntas se encaminan a repartir sus carteles en su antiguo trabajo y muchos otros sitios, antes de ir a la Zontaní Ntísko Zoologikoú Kípou, la Zoo como la conocen la mayoría de los lugareños, donde actuará Pinelopi con la que quieren hablar. Entre sus propias chanzas y bromas, Argos y sus amigos avanzan por las calles festivas repartiendo sus propios papeles y documentos, convenciendo a todo el mundo de llevarse uno y a hablar de la fiesta que se viene con sus amigos. Y tras ello una cena rápida en uno de los locales del paseo marítimo y también ellos van a la Zoo.

Dimitris se dirige a los gimnasios locales donde entrenan los luchadores oficiales de la ciudad. Aunque, a diferencia de los de la polis de Rome, aquí hay algunos combatientes de verdad interesados y profesionales, pero también un montón de posers que lo único que quieren son musculitos que enseñar en sus vídeos de las redes sociales. Todos han visto su combate contra el Terror de Halicarnassos y se muestran intrigados por su oferta, aunque los más religiosos consideran un peligroso augurio que sea Prometeo quien lo ha tomado bajo su brazo. Si bien los luchadores de ambos gimnasios están más interesados en los combates del circuito que planea organizar, conocen gente que ha intentado entrar en el mundillo pero ha acabado teniendo que salir por distintas razones y ellos podrían estar interesados en hacer de seguratas para el evento.

Aleksei llega a la oficina de Circe de Heraklion donde la Elegida de Anfitrite le recibe pese a la poca antelación. Es parte de su forma de devolver el favor que considera que le debe a Zoi por salvar la ciudad de la destrucción. La elegante e interesante mujer escucha con atención y está dispuesta a colaborar para terminar de saldar esa deuda que considera que tiene. Pero sabe más de lo que dice sobre muchos temas, y deja caer la primera mención a una nueva droga que fluye en la ciudad: Trascendencia. 

Zoi, Melina, Argos y los demás son los primeros en llegar a la Zoo y, mientras esperan la cola, el universitario se adelanta y consigue convencer a los puertas de que le dejen pasar aunque no tiene entrada. No hay fiesta que pueda negarle la entrada a un Elegido de Dionisio al fin y al cabo. Conseguir dos bebidas, moverse por la pista entre bailarines y gogos en sus jaulas para animales con sus disfraces de pieles y plumas, y encontrar una puerta lateral para intentar acceder a la zona privada de personal donde espera encontrar a Pinelopi son sencillos, pero fracasa en conseguir que el guarda le deje pasar y se encamina a la salida. Al mismo tiempo, fuera ha llegado Aleksei que, como en Delphi, no está demasiado interesado en esperar colas y se aproxima a los puertas y consigue que estos dejen pasar a todo el mundo al recinto. ¿Y Zoi qué hizo en este tiempo? Pues ella y Melina le estuvieron sonsacando a Nadia su estado de relación con Argos, algo que la universitaria no tiene del todo claro, más que amigos con beneficios pero menos que pareja. 

Se encuentran todos en la pista de la discoteca pero Pinelopi sigue sin estar en su lugar tras la mesa de mezclas. Así que vuelven al mismo puerta pero, con el uso de su reliquia, Aleksei lo hace dormir y lo dejan al cuidado de los jóvenes mientras los tres Elegidos se adentran tras bambolinas. Llegan hasta los camerinos y allí al lado, en el almacén, Argos ve a un tipo turbio, claramente alguna clase de criminal. Zoi, que conoce bien su polis, sabe que probablemente sea el encargado de guardar las drogas que sus compañeros estarán vendiendo en la pista y, hablando con Aleksei sale de nuevo la Trascendencia a relucir, pues la ex-camarera sabe algunas más del compuesto químico, una droga nueva y fuerte, capaz de dar extraños viajes en los que la gente se siente en conexión con el universo y fuera de si mismos. Y muy vivos, hasta el nivel de que es fuertemente adictiva y nadie sabe de dónde viene.

Pinelopi llega poco antes de que le toque subir al escenario y los otros Elegidos logran llamar su atención y conseguir que hable con ellos. Como alguien podría describirla, es un poco autista de la música, y está metida en una riña online con la Elegida de Euterpe sobre lo que es la verdadera música en el siglo XXI. Escucha su propuesta y aunque mucha de ella, toda la relativa con la belleza, no la interesan, la posibilidad de tocar lo que le apetezca y no lo que una discoteca escoja como sus vibes sin duda sí que la atraen, aunque dependerá de su manager que pueda o no acudir en base a si tiene compromisos previos para ese día. Y se va preguntándoles por una canción que quieran escuchar esa noche y, muy ágil, Argos sugiere que la que más le apetezca a ella escuchar si no tuviera ataduras contractuales: Love under the Sun, que ya tiene unos años y las discotecas ya no le suelen permitir ponerla.

El resto es una noche perfecta de nuevo en Heraklion, con la música llenando el espacio de la discoteca, el alcohol y las risas fluyendo y Argos subido a una de las "jaulas de pájaros" bailando con una de las gogos. ¿Qué otra cosa se puede esperar cuando dos Elegidos de Dionisio se encuentran de fiesta? 

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