Despite all my rage I'm just rattling a cage... La voz de Billy Corgan sonaba suavemente en el hilo musical, una contradicción clara entre su mensaje de lucha y el entorno de alta clase de aquel bar en la zona financiera de la ciudad. Y sin embargo, su letra resonaba profundamente con la mujer sentada en la barra, bebiendo solitariamente su vodka. Algo en su actitud y pose mantenía alejados a los moscones, pues hasta el último de los machitos tiburones financieros del salón sentía instintivamente que ella era la alpha en el lugar. The world is a vampire... secret destroyers... Técnicamente esa parte de la letra ya había sonado, pero ella seguía dándole vueltas. El mundo no era aún un puto vampiro, pero sin duda las sabandijas lo llenaban hasta arriba con su peste y podredumbre. El Wyrm. El enemigo. Y Heredera de la Luna, o Sophie como la conocían habitualmente, sabía que había llegado al mundo demasiado tarde para hacer nada al respecto. Nada más allá de luchar hasta el fina...
No se si se puede contar como microrrelato o qué, simplemente es una sensación/emoción fruto de uno de los peores días de mi vida, este 12 de febrero de 2020.
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