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Tiempo de Anatemas 8: Los sueños de los caballos

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Con la llegada de la mañana, llega el momento del viaje al poblado del clan Dulguun a resolver el incidente del espíritu convertido en monstruo por los poderes necrománticos de Máscara del Invierno y sus sirvientes. Ya desde las alturas, a lomos de Meng, los exaltados pudieron ver que lo que era el poblado ahora se encontraba apestado de un tufo terrible a muerte, señal de que una shadowland había caído sobre el lugar. Y la sombra del cuervo, una criatura afín y cercana a la muerte, reveló el paradero de los mayores focos de necromancia en el lugar.  La criatura, como rápidamente identificó Ventura después de tomar tierra, se encontraba moviéndose y gritando nerviosa en uno de los edificios cercanos. Dañados por el combate que días atrás había tenido lugar allí, moverse por el poblado era peligroso, de modo que los solares decidieron que iniciarían el combate derribando el edificio de madera sobre la alta y torturada forma de quien una vez había sido un sencillo espíritu de los cab...

Tiempo de Anatemas 7: Las ruinas del ensueño

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  "Un destino por un destino. Una vida por una vida. Ningún cambio sin pérdida. Ningún cambio sin sacrificio. Ningún cambio sin dolor. Fuiste uno de los grandes. Y desapareciste. Olvidado, como un sueño cuando llega el amanecer. Pero yo recuerdo quien fuiste. Yo se quien eres. Yo confío en quien serás. Despierta, Quro, hay mucho trabajo por hacer. Despierta." Esas palabras se sacuden tras los párpados de los ojos del joven mercenario hasta que, lentamente, los abre de vuelta en el mundo de la vigilia por primera vez en un mes. En el laboratorio de una desconocida, Synn, a quien sin embargo se encontró en sus extraños sueños que ocultaron su Exaltar y su captura. Y pronto, tanto Ragara Jun como Ventura se reunieron a su alrededor, el reencuentro de un Círculo que, aunque incompleto por la ausencia de Megara, estaba ya dispuesto. Y los últimos retazos de las imágenes de un Quro distinto sentado en posición de loto frente a un estanque de carpas regresaron al mundo medio olvidad...

Tiempo de Anatemas 6: Príncipes mendigos

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El sueño de Megara era intranquilo aquella noche. Aunque con la llegada del amanecer no recordase la mayoría de lo ocurrido, permanecía con ella el recuerdo del rostro de un hombre cuya cara tenía tatuajes plateados. Fue con los ecos del sueño desapareciendo de su memoria cuando se encaminó a la casa de Synn, en cuyo laboratorio descansaba Quro en su intranquilo e imperturbado dormir. El Círculo entero se reunió allí, hablaron y planearon, sobre lo transcurrido y lo que estaba ocurriendo en la ciudad. Synn permaneció con sus investigaciones en la extraña maquinaria recuperada del laboratorio de Sangriento Poeta del Destierro, indagando en sus reductos necrománticos y lidiando con el último altercado que su hermano había causado en la escuela. El resto, al salir, escucharon romperse los cristales de la tienda que había bajo el laboratorio de Synn. Ragara Helan, la hermana de Jun, se encontraba allí con los suyos, imponiendo por la fuerza la necesidad de devolver el préstamo incurrido po...

Tiempo de Anatemas 5: El Círculo incompleto

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Ragara Jun fue interrumpido mientras se preparaba para un nuevo día, pues Ventura había llegado a su casa. Juntos decidieron que era hora de encontrar a Quro pues sentían que algo negativo le estaba ocurriendo, algo que podría causar grandes calamidades. Prepararon pertrechos y recursos para el viaje, reunieron sus aliados y se organizaron las agendas. Los jefes de la Garra se encontraban esperando noticias de los mercenarios y el desarrollo de la operación, pero no contaban con tenerlas en varios días. De modo que esa misma noche, a lomos de Meng, los dos Solares y sus aliados volaron sobre la Creación en dirección al oeste, donde se perdía el rastro de los hombres de Luna Negra. Las tribus de jinetes de la Alianza Marukan les guiaron al rastro de los mercenarios, pero también les advirtieron del avance de la oscuridad. Pero, sin temor, ambos continuaron su viaje hasta dar con el cañaveral donde, entre bambús arrancados, Quro había tenido su Segundo Aliento. Pero no había ni rastro de...

Tiempo de Anatemas 4: Hijos del Sol

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El Segundo Aliento hace caer a Ragara Jun, el golpe en su cabeza entremezclando su sangre con la carta que su hermana le había escrito. Los sirvientes, preocupados por el ruido, le dicen que su primo Ragara Yu-shi lo reclamaba en el salón principal. En la cocina de la mansión, Ventura había perdido el conocimiento en manos de Espada Celeste, y cuando lo recobró rápidamente buscó la forma de excusarse y abandonar el edificio. Envuelto en el manto de invisibilidad, legado de la Noche, se infiltró de nuevo en el interior, observando la reunión entre los Cynis y Ragara, donde Jun contribuía a la posible alianza entre ambas Casas. Y fue tras esa reunión que ambos pudieron coordinarse y hablar, como habían pactado durante el tiempo del eclipse. Juntos partieron en busca de los académicos de su círculo, pues sabían que Quro se encontraba lejos.  Megara despertó en su laboratorio, sus papeles desordenados por motivos desconocidos, como recolocados por una mano de gran sabiduría.Y la magia ...

Tiempo de Anatemas 3: El Segundo Aliento

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El sol es todo lo que se puede ver, hasta que lentamente la luna se desplaza como en un antiguo baile de cortejo hasta colocarse frente a él. Y el sol es transformado en un perfecto anillo de fuego que abraza con el cariño de antiguos amantes a la perfecta oscuridad que engloba en su interior. Nos adentramos en la oscuridad hasta que, al retirarnos de ella nos encontramos en un salón circular cuyo suelo de mármol negro con un anillo de oro reproduce el mismo eclipse del exterior. Una treintena de desconocidos se encuentran en ese salón, llamados y convocados, bajo las normas de cortesía y etiqueta. Y una voz resuena desde lo alto, clara, potente, innegable: Con el Amanecer, nuestra fuerza hizo posible lo imposible Al Mediodía, la lealtad forjó un Reino, nuestro Reino Al Atardecer, la corrupción tejió una traición, vuestra traición y con la Noche, la Creación fue indigna y quedó para las sombras. Veremos si una Redención puede traer un nuevo Amanecer. El funcionariado celestial ...